Se publicó un libro que recogia todosa los actos realizados.
Aqui esta la portada y algunos articulos del mismo
![]() |
Actos organizados
|
Programa de los actos conmemorativos
MARTES 9 DE MAYO:
A las 7,30 de la tarde, en el Salón de Actos de la Cooperativa
"Vega de Saldaña", conferencia sobre "Los Berruguete y el Arte en
Castilla" por D. ALEJANDRO LUIS, Director del Museo de Paredes de Nava.
MIERCOLES 10 DE MAYO:
A las 7,30 de la tarde, en el Salón de Actos de la Cooperativa
"Vega de Saldaña", conferencia sobre "Mercaderes Castellanos en
el Comercio de Indias del siglo XVI" por D. EUFEMIO LORENZO, Director del
Instituto "Jorge Manrique" de Palencia.
JUEVES 11 DE MAYO:
A las 7,30 de la tarde, en la Sala Dipo's, Festival Folklórico
Castellano, organizado por los alumnos del l. N. B. de Saldaña.
VIERNES 12 DE MAYO:
A las 7,30 de la tarde en el Salón de Actos de la Cooperativa
"Vega de Saldaña", la conferencia: "A la Revolución Cultural
de la Mujer, por el Análisis Crítico de su situación"
por DOÑA CASILDA ORDOÑEZ, catedrática del Instituto
"Alonso Berruguete" de Palencia.
SABADO 13 DE MAYO: A las 7,30 de la tarde en el Salón de Actos
del Colegio "San Francisco Javier", conferencia-concierto "HOMENAJE AL
MAESTRO ANDRES MORO", a cargo de D. Jesús Castañón,
Catedrático del Instituto "Jorge Manrique" de Palencia y de la CORAL
VACCEA de Palencia, patrocinada por la Caja de Ahorros y Préstamos.
DOMINGO 14 DE MAYO:
A las 11 de la mañana, en la Plaza del Instituto
1.Q Misa concelebrada.
2.Q Lección a cargo de D. FELIPE CALVO, Rector de la Universidad
de Alcalá.
3.Q Canciones y Bailes Saldañeses por los alumnos del Instituto
de Saldaña.
4.Q Entrega de los Premios del Concurso Literario
5.Q Clausura del Acto Académico.
A las 2,30 de la tarde: Comida de Hermandad.
Saldaña, Mayo de 1.978
La organización de las Bodas de Plata Nota final y agradecimientos
La celebración de las Bodas de Plata del Instituto de Saldaña
fué acordada por el Consejo Asesor del Instituto, en la sesión
realizada en febrero.
La Comisión Organizadora ha estado integrada por los alumnos
D. Javier Valles Marcos y D. Carmelo Cancio Pastor; por los profesores,
Doña Josefa Vián Valdajos, Doña María Dolores
Pérez Peña, y D. Luis M. León Monyoya y por el Director
D. Abelardo González Lorenzo.
Formaron parte de las diversas subcomisiones y ayudaron en sus tareas
a la Comisión (especialmente en el arduo trabajo de localizar al
mayor número posible de alumnos y profesores antiguos y en la obtención
y administración de recursos económicos) la práctica
totalidad de los relacionados con el Instituto: el Vicedirector Don Antonio
Relea, el Secretario Don José María Lozano, los Profesores
Don José L. Gutiérrez, Don Juan J. Crespo, y Doña
Carmen Carnicero; el Administrativo Don Benjamín Valbuena, el Empleado
Don Epifanio García, etc.
Prestaron ayuda material o económica muy diversas Entidades,
como son: la Excma. Diputación Provincial, el Ayuntamiento de Saldaña,
la Asociación de Padres de Alumnos del Instituto de Saldaña,
El Colegio San Francisco Javier, La Cooperativa Vega de Saldaña,
el Diario Palentino, la Emisora la Voz de Palencia, la Caja de Ahorros
y Préstamos de Palencia, la Coral Vaccea, la Caja de Ahorros y Monte
de Piedad de Palencia, la Caja Rural de Palencia, el Banco Español
de Crédito, la Casa distribuidora de Trinaranjus, la distribuidora
Saldañesa... (si omitimos alguna Entidad colaboradora le pedimos
disculpas).
Acogieron con entusiasmo la idea de celebrar estas Bodas de Plata no
solamente antiguos Profesores y Alumnos, sino también las Autoridadesles
locales y provinciales, las personas relacionadas con las tareas educativas
o vinculadas a Saldaña, los restantes Institutos de Bachillerato
de la provincia palentina,... Sería muy largo citar a todos cuantos
nos han ayudado o simplemente estimulado
Atendieron nuestra llamada para colaborar en este libro las personas
que se citan en las correspondientes secciones. Sabemos que otras
no pudieron hacerlo por falta de tiempo.
Igualmente acudieron a nuestra llamada para participar en la Semana
Cultural, los insignes conferenciantes don Alejandro Luis,don Eufemio Lorenzo,
doña CasiIda Ordóñez y don Jesús Castañón,
así como la Coral Vaccea Palentina.
El rector de la Universidad de Alcalá, don Felipe A. Calvo,
aceptó gustosamente impartir la lección del acto académico
y el Subsecretario del Ministerio de Educación y Ciencia, don Antonio
Fernández Galiano, se ha dignado presidir dicho acto.
En conclusión: el programa ya está preparado, la asistencia
se prevé masiva...
¡Féliz 25 aniversario a todos!.
Música y folklore de Saldaña y su Comarca
Josefa Vian Valdajos
Cuando hablamos de folklore todos pensamos en el baile y el cante, pero...
¿qué es folklore? Sí, es eso y es mucho más.
El folklore es la manifestación espontánea, ingenua, auténtica
de la cultura, y del sentir del pueblo, en todas sus manifestaciones.
Por tanto, el folklore, es el canto y el baile propio de cada pueblo
o comarca, pero pertenecen también a él, las costumbres,
las leyendas, las tradiciones, las fiestas, la comida, los trajes, la vivienda,
las labores artesanas... Toda una gama de matices a través de los
cuales se manifiesta un pueblo. Y es una manifestación auténtica,
sin deformaciones, con la verdad por delante, por algo se le ha llamado
al folklore "la verdad del hombre".
El folklore es arte y es ciencia: es arte en todo lo que tiene de vistoso
y espectacular, un arte sencillo, natural, lleno de ingenuidad, muy distinto
del arte de las personas cultas, pero no menos auténtico.
Y es ciencia, porque a través de él se puede estudiar
al hombre en todas sus manifestaciones: sentimentales, amorosas, románticas,
psicológicas, sociales. Es decir, el hombre en todas sus características
porque las ha plasmado en sus costumbres, a través de muchas generaciones,
de muchos siglos de existencia.
Ante una manifestación de folklore (un baile, por ejemplo) no
debemos quedarnos nunca en la parte artística y vistosa, sino calar
en su autenticidad hasta ver reflejado en él, el sentir, el pensar
y actuar de un pueblo.
Si con nuestra imaginación hacemos un recorrido por el folklore
de las distintas regiones españolas, tan ricas y tan variadas, veremos
expresado en él su carácter, el modo de ser de los distintos
hombres de las distintas regiones.
¿No notamos la diferencia entre una dulce muñeira y la
briosidad de una jota aragonesa? ¿Y la de una ceremoniosa sardana
con la alegría de unas sevillanas? jEs que dulce es Galicia y alegre
es Sevilla!
¿Y Castilla? ¿Cómo es el folklore de Castilla?
Sobrio y austero como sobrias y austeras son sus gentes y sus costumbres,
hablan de una reciedumbre acrisolada por el paso de muchas
razas y muchas civilizaciones. Nuestro folklore está genuinamente
representado por la jota, que parece que es universal,como universal
es Castilla y universales son su tierra y su cielo infinito.
El traje castellano, con la excepción de Zamora, lleno de borlados
y Salamanca con su traje charro, es también sencillo, sobrio con
pocos adornos: manteo rodado, falda negra de merinillo, corpiño
ajustado, delantal y pañuelo a la cabeza, que se cambiaba por mantilla
de terciopelo, para las ceremonias religiosas. La dulzaina y el tamboril,
eran los instrumentos que se tocaban en las grandes fiestas, ya que los
domingos y días festivos, los mozos y mozas de nuestros pueblos,
bailaban, en las eras, al compás de la pandereta y el almirez.
Dentro del folklore castellano, vamos a detenernos un poco más
en el de nuestra comarca saldañesa.
Las canciones son numerosísimas: hay canciones de ronda, romances,
villancicos, canciones de boda, pero las más abundantes, son
las "jotillas", que se cantan y bailan lo mismo en la Vega, que en
la Loma, que en el Páramo. Unas son alwgres, como ésta recogida
en Saldaña:
Por ser la primera vez
que en este pueblo yo canto,
gloria al Padre, gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo.
No faltan las picarescas, y aquí tenemos una muestra, también así cantada:
Mocitas de Carbonera
tened "cuidau" con los mozos,
que las de Valcavadillo
os les quitan con los ojos.
Una muestra de una jotilla alegre, recogida en Poza de la Vega, es la siguiente:
Anda diciendo tu madre
que yo, para tí, soy poco,
anda vete a la alameda
y cortas el mejor chopo.
Otra de amor, de Villota del Páramo:
Porque te quiero, mi padre
me castiga con rigor,
mucho puede la obediencia
pero más puede el amor.
Y como muestra, en sentido jocoso, que se cantaba en San Andrés de la Regla, reseñamos la siguiente:
Anda, mozo fanfarrón,
mozo de las mil fanegas,
que no has podido subir
la cuesta de la Pedrera.
El baile típico es la jota, que se bailaba en todos los pueblos,
pero sólo voy a hacer mención, por su belleza e interés,
a las jotas de Villamoronta, preciosa y distinta a todas las demás,
y a las que en el año 1.956 recogí en Quintanadiez de la
Vega, de la Sra, Florencia, una de las más viejas del lugar, y que
son: "La Pata", el "Baile de los Pastores" ó Pastorada y la "Redondilla".
La "Pata" es propia de Villarrodrigo. El "Baile de los Pastores" es un
grupo de pastores, bailando una jota alrededor de una hoguera, mientras
cantan villancicos, En la "Redondilla", de Quintanadiez, las parejas giran
en círculo mientras tejen los distintos pasos.
Mención especial nos merecen las danzas a la Virgen del Valle:
las interpretan los danzantes, delante de la Virgen, los días de
su Fiesta grande, Van y vienen al son de la dulzaina y el tamboril, precedidos
por el "Chiborra", Los paloteos de estas danzas, llamados "lazos", entre
los que se cuentan: "La Salve", "El Señor mío Jesucristo"
y "Prenda Querida", entre otras, ya no se bailan, lo que es una pena, porque
corren el riesgo de perderse en el olvido.
Y con la 'Trenza del Arbol", baile típico de Saldaña,
ponemos punto final a nuestros bailes, no sin antes hacer mención
al libro del maestro Moro, hijo de esta Villa, titulado "Música
popular saldañesa", en el nos describe el baile de "A lo menudito",
como: "un baile gracioso y alegre, que parece ser patrimonio exclusivo
de los pueblos del Ayuntamiento de Villota del Páramo y en el que
los bailarines se cogen sólo de un dedo, formando rueda, parecida
a las de Tierra de Campos, pero más alegre y vivaz, sin llegar al
ritmo trepidante de las jotas de la Montaña". Sin embargo, y a pesar
de que el Maestro Moro la vió bailar en Poza de la Vega, después
no se ha encontrado a nadie que la sepa.
Es este un libro muy interesante, donde hace recopilación de
las canciones y danzas de esta Comarca, escuchadas en sus mismos pueblos
y cantadas por sus mismas gentes. Todo esto en lo que se refiere a las
canciones y bailes de nuestros mayores, que han llegado a nosotros, generación
tras generación, desde tiempos inmemoriales.
Saldaña es una Villa amante de la música, como lo demuestra
el haber tenido su Banda desde que, dirigida por el entonces organista,
D. Desiderio Ibáñez, sorprendió gratamente, en la
amanecida del 20 de agosto de 1.901, a los saldañeses con unos pasacalles.
D. Gregario del Valle, organista igualmente como el anterior, fué
el siguiente Director, y ya, desde 1932, y hasta su jubilación,
lo fué D. Julián Torres. La importancia de esta Banda queda
demostrada con los distintos premios y galardones obtenidos en los diferentes
concursos a los que concurrió. También era requerida su asistencia
para amenizar las fiestas de los pueblos más importantes de la provincia.
En el mes de Mayo y hasta después del verano, todos los jueves y
domingos tocaban en la clásica verbena en la Plaza Mayor saldañesa.
Recientemente ha vuelto la Banda a tocar por las calles de la Villa,
llenando de alegría y de esperanza el ambiente, ¿será
posible que resurja, aunque sea colaborando con nuestros músicos
los de otras localidades vecinas? jNos alegraríamos!.
A un pueblo de tanta tradición musícal, como es
Saldaña, no le podía faltar su himno. En el año 1.941,
el día 2 de febrero, la Coral Palentina, integrada en Educación
y Descanso, lo estrenó en esta Villa con gran éxito. La letra
es de D. Mariano Vázquez, antiguo Secretario de nuestro Ayuntamiento,
y la música Guzmán Ricis, Director entonces de la Banda
Municipal de Palencia.
Se canta en él la belleza y la hermandad de la Loma y de la
Vega, con el Páramo, y, sobre todo, es una exaltación de
amor de los saldañeses a su Virgen del Valle.
Breve apunte en torno a la Virgen del Valle y su leyenda
María Dolores Pérez Peña
Castilla es cuna de devociones y de gestas. Saldaña es castellana
y como tal ha recogido esa ascendencia. No le faltan a Saldaña símbolos
de un pasado envuelto en brumas y leyendas: Su Carrión antiguo y
caudaloso, testigo permanente de la historia, su castillo vigía
melancólico y su plaza vieja donde la piedra duerme y sueña;
su mercado inmemorial, vivo y afanoso y sus gentes adustas castellanas
pero abiertas y amantes depositarias de sus glorias.
Saldaña y sus símbolos han tejido entorno a la ermita
de la Virgen del Valle una bella leyenda.
Esto es lo que Saldaña cuenta de su Ermita y su Virgen:
Corría en año 754, Saldaña en poder de Jusuf el
Fihrita, sufría y luchaba por conquistar su libertad.
Alfonso I, llamado El Católico, yerno de Pelayo, que ya había
medido sus fuerzas con los sarracenos en León, Amaya y Sepúlveda,
fue proclamado rey por voto universal en el campo cristiano.
Alfonso, al frente de un pequeño grupo de castellanos, saldañeses
y cristianos, acampó en el Valle donde hoy se encuentra enclavado
el santuario de la Virgen y se aprestó a la batalla. Las fuerzas
eran desiguales, pero los cristianos estaban doblemente protegidos por
su fe y su deseo de libertad.
El rey Alfonso llevaba una pequeña imagen de la Virgen atada
a la silla de su caballo y al encomendarse a ella antes de la batalla tuvo
una inspiración divina: Ante sus ojos apareció un camino
secreto y escarpado que conducía hasta el interior de la muralla
de castillo, reducto de los moros. El ejercito enemigo, sorprendido, fue
derrotado y los ocupadores expulsados para siempre de estas tierras.
En agradecimiento a la intervención de la Virgen, Alfonso mandó
construir un santuario en las praderas del Valle donde entronizó
Ia imagen que le ayudó y le acompañó en la batalla.
Hasta aquí la leyenda. Como toda leyenda es un latir comunitario,
es un asumir la sabiduría popular para plasmarla en un canto hermanado,
es en definitiva un canto de amor que permanece y se transmite de padres
a hijos y se inserta en las esencias culturales más profundas de
una comunidad.
La Virgen del Valle y con ella su leyenda, va unida con lazos indisolubles
a ese sentimiento de piedad o de afecto, según las circunstancias
que todo saldañés lleva indefectiblemente unido a su propia
identidad.
Junto a la leyenda recojo algunos datos concretos sobre Santuario y
la imagen de la Virgen del Valle.
La imagen es románico bizantina, tallada en madera en actitud
sedente. Mide 25 cm. Fue mutilada en el siglo XVII, a fin de vestirla según
el gusto de la época.
En 1.918 hubo un incendio en el santuario que afectó el rostro
de la Virgen y al efectuar los trabajos de restauración se descubrió
verdadero origen escultórico.
El santuario del Valle data del 754. El edificio primitivo ha desaparecido.
En su lugar se levantó el actual en el siglo XVI.
El primer documento referente a dicho monasterio data de1.148, año
en que Alfonso VII donó al monasterio de Sahagún el "Monasterio
de Santa María del Valle", junto con sus propiedad anejas de tierra,
viña, monte y aguas.
En el mismo siglo XII estableciose en el monasterio u comunidad de
monjas benedictinas, venidas del monasterio de San Pedro de las Dueñas
y fue su primera abadesa Doña Mayor, Señora de Vega de Doña
Olimpa.
En el siglo XVI, hubo un famoso pleito entre el Abad de Sahagún
el Párroco de Santa María de Valfrío por la adjudicación
del santuario. El obispo de León zanjó la cuestión
a favor del párroco
Valfrío.
Cuando en el siglo XVII desapareció la parroquia de Valfrío,
fundiéndose con la de S. Miguel, el santuario de la Virgen del Valle
pasó a depender de esta parroquia, pero administrado por
patronato regentado por Justicia y Regimiento con el corregidor, a
la cabeza.
En la actualidad sigue ejerciendo el Derecho de Patronato el Ayuntamiento
de Saldaña, según las bases concertadas con el obispado el
16 de agosto de 1.915.
En uno de los laterales del Santuario, se encuentra una hermosa escultura
de Cristo crucificado, tallada en madera de tejo perteneciente a la escuela
del maestro Gregorio Fernández y donado por Doña Emilia Ossorio
en 1.925.
El domingo 7 de Septiembre de 1.930, la Virgen del Valle fue coronada
canónicamente con asistencia de los obispos de Palencia, León
y Coria, autoridades nacionales y provinciales y gran número de
devotos.
Y para que los lectores comprueben que la devoción abre también
el apetito, reproduzco para terminar, el menú que sirvió,
como cena de despedida:
Entremeses variados, consomé, tres filetes, ternera con trufas,
langostinos dos salsas, espárragos salsa tártara, pollo asado
al jugo con ensalada, helado a la vainilla, dulces secos, frutas, quesos
y galletas. Café. Vinos: Jerez, Riscal, Diamante, Champagne, Coñac,
Benedictine, Marie Brizard, Curacao y habanos. jNada más!.
El Castillo de Saldaña
Justiniano Rodríguez Fernández
La fortaleza o castro saldaniense, situado al noroeste de la villa y
en lamentable estado de abandono y ruina, conserva aún el armazón
interior de dos medias torres desnudas y grandes bloques de cimentación
sobre los cuales sería posible, sin embargo, reconstruir el trazado
antiguo. No sabíamos de qué época databan los vestigios
que aún subsisten, y éste es el punto concreto en que se
hace inestimable la aparición de un dibujo o croquis que ilustran
tres palabras árabes, que luego daremos a conocer en sus pormenores.
La fortaleza se asienta sobre un cerro arcilloso, de unos sesenta metros
de elevación en su mayor altura, cortado casi verticalmente por
el norte, de rápida pendiente por el este, y de gradual inclinación
por el sur y el oeste. Por este lado debió tocarle antiguamente
el rio Carrión, que ahora corre a unos doscientos metros por cauce
desparramado y casi impreciso.
El montículo tiene de norte a sur unos 200 metros de longitud,
y poco más de la mitad de este a oeste. No aparece sensiblemente
desfigurado en su contorno y se halla rodeado al este y sur por " terrenos
de labor, en que ha venido a convertirse el amplio foso que hubo de ceñirle
por ambos costados y por el norte.
No es del caso reconstruir la historia de esta fortaleza, que a no
dudar conocieron y usaron inicialmente los romanos, transmitiéndola
a los visigodos. De la época de estos se sabe que Saldania -la Saldaña
actual, situada entonces en los altos de la Morterona, unos 1.000 metros
al norte de la fortaleza- tuvo entre ellos notable renombre, lo acredita
así la moneda aparecida con el cuño "Leovi- geldus rex Saldania
Pius", bien conocida y fue objeto de una gran peregrinación, que
nos consta históricamente, borrándose de su primitivo emplazamiento
por la acción devastadora de un incendio, que también se
halla atestiguado. De la época romana tenemos al menos el testimonio
de las inscripciones aparecidas en León y dedicadas, una a L. Lollio
Lolliano, hijo de Lollio Materno, saldaniense (C. l. L., 11, Núm.
2.670), y otra consagrada a Loll Dureta Saldanica.
No consta con precisión la fecha en que ciudad y fortaleza fueron
rescatadas de los árabes, aunque se sabe con certeza que la primera
fué ocupada en una de sus típicas racias por Alfonso 1, viniendo
así a quedar dentro de la amplia zona de la 'Tierra Quemada",sin
que existan noticias de haber sido de nuevo recuperada por los árabes.
El Silense, al hablar del yerno de Pelayo con trazos tomados fundamentalmente
del Obispo Sebastián, nos dice que, moviendo su ejército
sin descanso, tomó a los bárbaros muchísimas ciudades
a ellos sujetas. El Albeldense cuenta que tomó León y
yermó (eremavit) los Campos Góticos, hasta el Duero.Pero
el Obispo Sebastián de Salamanca nos dá una minuciosa enumeración
de las ciudades tomadas por él, entre las cuales se halla Saldaña,
si bien anota que no dominó los castros y sus villas, limitándose
a la matanza de los enemigos que moraban en las ciudades, y a llevar consigo
a la patria astur a todas las familias cristianas.
Es bien sabido que sus conquistas, hechas al modo de "un capitán
de bandidos", en frase de Herculano, no tuvieron carácter de permanencia,
e incluso podemos dudar de que el castro saldeñés fuese ocupado
por él. Más si tenemos en cuenta que con Ordoño I(850-866)
comienza la repoblación sistemática de las ciudades de Astorga,
León y Amaya, con sus repectivas comarcas, lo que supone la obligada
lejanía de todo centro militar enemigo de importancia, y sabiendo
por Sampiro y la Crónica de Alfonso lII que en tiempos de
este rey quedó política y militarmente organizado todo el
territorio situado al norte del Duero, bien puede concluirse que la fortaleza
saldaniense no debió estar en manos árabes después
de mediado el siglo IX, lo que no excluye la probabilidad de que, pasada
momentaneamente a poder de Alfonso I (739- 757) en su victoriosa razía
y haciéndose para los musulmanes muy difícil de defender
por su proximidad a las montañas y su lejanía del Duero,
dentro de amplia faja de "tierra quemada", se decidiesen a abandonar para
siempre, desde que el yerno de Pelayo se la arrebató o, cuando menos,
la puso en permanente peligro.
La tradición de la comarca ha enlazado el hecho de la ocupación
y dominio de esta fortaleza con la intervención milagrosa
de la Virgen, de quien se dice que, apareciéndose a Alfonso I en
su tienda cuando meditaba el tercer asalto del castillo, después
de dos tentativas
infructuosas, guió personalmente a cien de sus guerreros hasta
la orilla izquierda del Carrión, mostrándoles la salida o
camino secreto que por el oeste tenía la fortaleza, y que llegando
por tal medio al corazón del fuerte cuando sus hombres descansaban,
hicieron allí terrible mortandad, ocupando en pocas horas el baluarte
enemigo. Añade la tradición que en conmemoración de
este milagroso hecho erigió el rey una ermita, que hizo consagrar
por la advocación de Santa María del Valle, en el propio
lugar que ocupara su campamento y, aún más precisamente,
el que tuvo la tienda real en que se apareció la Virgen. La creencia
tradicional supone que esta primera ermita, a través de varias vicisitudes
históricas que transformaron su fábrica, coincide con el
conocidísimo y venerado Santuario de Nuestra Señora del Valle,
situado unos 2 km. al norte de Saldaña y al pie de la carretera
que conduce a Guardo.
Podríamos concretar así la antigüedad de la fortaleza
árabe, a la vista del plano e inscripciones que luego detallaremos,
en estas dos conclusiones alternativas: Primera. El baluarte musulmán
de Saldaña debió ser ocupado por los cristianos antes del
año 757, fecha del fallecimiento, según el Albeldense, de
Alfonso I el Católico.
Segunda. Si el tercer rey astur ocupó solamente la ciudad y
no la fortaleza, esta no pudo seguir en poder de los musulmanes después
de las repoblaciones efectuadas en León y Amaya por Ordoño
l, y en modo alguno después de la reorgan'ización militar
y política llevada a cabo hasta el Duero por Alfonso el Magno (866-910).
Parece seguro que la primitiva fortaleza musulmana no sufrió
grave quebranto posteriormente en su contextura, acomodándose aún
hoy los vestigios que subsisten al trazado árabe que luego consideraremos.
Durante toda la Edad Media desarrolló importante papel político,
aunque no es seguro, contra la opinión del P. Justo Pérez
de Urbel, que su posesión estuviera aneja al señorío
de este Condado de Saldaña, foco de intrigas y discordias en casi
todo el siglo X, especialmente en tiempos de los Beni-Gómez. Pensamos
así en razón del señorío temporal que sobre
el castillo tuvo el monasterio de Sahagún, en virtud de donación
que de él hizo, juntamente con las aldeas saldañesas de Pedrosa
y Quintana, el rey Ramiro ll. La donación real se hizo el 17 de
junio de 947, sin que posteriormente sepamos de este Castrum Saldanie hasta
el año 1.126, fecha en que, a ser cierta la truculencia narrativa
del Primer Cronicón Compostelano, falleció aquí en
trance ignominioso, nada menos que a consecuencia de parto de un hijo adulterino,
la infelíz Doña Urraca, siempre mal vista de los cronistas
influidos por Gelmírez.
En el mes de noviembre de 1.128, Alfonso VII celebró en él
sus bodas con la hija de Ramón Berenguer de Barcelona, la hermosa
y dulce Berenguela, puellam parvulam, totam pulchram et decoram nimis,
según refiere la Historia Compostelana.
Según hemos apuntado anteriormente, sobre la reducida plataforma
que corona el cerro o castro saldaniense aún perduran dos medias
torres, cuyo revestimiento exterior de piedra labrada, ha desaparecido
en gran parte, amontonándose en su torno los escombros que la acción
de los hombres y el poder del tiempo han producido. Por el lado del oeste
persisten hasta una altura de más de dos metros las dos gruesas
cimentaciones correspondientes a sendas líneas perimétricas
del exágono regular que debió constituir el núcleo
principal de la fortaleza. Rasgo muy importante este del trazado
poligonal, que Lampérez atribuyó de modo exclusivo al castillo
de Belmonte, diciéndo de él, aunque muy posterior a la época
del de Saldaña, que es "ejemplar único, por su planta poligonal,
triangular y estrellada".
Distan entre sí ambas torres, de norte a sur, unos ocho metros,
estando la meridional revestida hasta la mitad de su altura con piedra
de sillería en la cara que mira hacia el norte. Aquí es precisamente,
donde al ras superior del montón que forman los escombros y hacia
el centro de la cara, ha estado hasta el año 1954 una gran piedra
de unos 80 x 50 cms. de superficie cuyo lado labrado lleva la inscripción
que damos a conocer.
El dibujo y las palabras árabes que contiene ya fueron observados
por el P. Justo Pérez de Urbel, que mencionó uno y otras
en su Historia del Condado de Castilla, publicando además dos fotografías
de las torres y del montículo en que descansan. Pero el sabio
benedictino no examinó estos indicios con detenimiento. En el
dibujo o plano vió solamante "una palmeta y una estrella" de la
época condal, que cree simbolizada en estos signos, y en cuanto
a la inscripción o inscripciones árabes, las toma por
"restos" de algún texto más amplio y "como muestra de la
arabización sufrida en tiempos de los Beni-Gómez". Para las
inscripciones no dió significación alguna.
El erudito Don Fedol SerrokAlami, de Larache, que ha respondido gentilmente
a mí comunicación sobre este punto, también cree que
el dibujo o plano que las tres palabras árabes parecen querer explicar,
es simplemente caprichoso y nada significativa. En cambio, me ha
dado para las inscripciones la lectura que ahora expondré. La palabra
inscrita más al interior de la piedra, sobre la parte principal
del croquis o dibujo y casi tocando en su comienzo con el vértice
más occidental de la estrella, aparece poco visible, muy borrosa
y de dificilísima interpretación. Concluye Serrok que la
lectura racional del vocablo debe ser "ham-mam" (baño).
Los dos vocablos situados al ángulo superior izquierdo de la
piedra, señalados en grueso trazo, forman una linea y parecen denotar
conjuntamente una sóla idea o epígrafe. El primer término
es de lectura fácil: Alif, ha, fa, lam, yim ydal. Podría
ser Elhafalyad, y así opina también Serrok.
El segundo como más borroso y al parecer, incompleto, nos dá
una segunda lectura meramente conjetural, de la palabra, ya de suyo dudosa
y sin conocida significación en la parte -Iaba o lama- que creemos
poder leer.
Resumiendo las observaciones relativas a estos dos vocablos podríamos
señalar, como lectura racional "Elhafalyad laba", sin que podamos
concluir que el segundo término esté completo.
Tenemos por casi seguro que las tres palabras inscritas no pertenecen
al árabe literal, y habría que buscar su grafía y
fonética en algún dialecto oriental de ascendencia cúfica,
pues a este tipo se asemejan sensiblemente. El señor Serrok coincide
con mi criterio en este punto y, tras afirmar que no existe en ellas punto
alguno de contacto con la dialectología bereber, antigua o moderna,
conjetura que podría tratarse de alguna variante histórica,
muy poco divulgada, que en su tiempo tuviera algún uso en la Península.
En lo que se refiere al dibujo o croquis, disiento radicalmente de
las dos opiniones antes mencionadas -Serrok Alami y Pérez de Urbel-
y creo que su trazado responde exactamente a la idea de un plano o esquema
de las fortificaciones levantadas por los árabes en el siglo VIII
sobre el castro romano-visigodo. Su planta, orientada de norte a sur, responde
a un núcleo principal en forma de estrella de seis puntas, o exágono
(sobre el cual se alzarían las dos torres que aún subsisten),
en el que radicarían los servicios directores y más importantes
de la fortaleza, y del que partiría hacia el sur hasta llegar al
borde del talud inferior, un eje o camino principal del que derivaban a
este y oeste, de modo casi simétrico, varios muros o líneas
ideados para una defensa escalonada. La línea extrema del sur, duplicada
en este último escalón y dispuesta casi al pie del cerro,
se prolongaba hacia el este y oeste unos 70 m., quedando en el centro la
puerta exterior de acceso a la fortaleza, con sus fuertes pilastras, que
aún se aprecian hoy, y sus servicios contiguos de cuerpo de guardia
y viviendas familiares o rabad.
Por el costado occidental la doble línea se continuaba hasta
la almenada torre albarrana, cuyos vestigios aún perduran sin nombre
específico, dispuesta como atalaya próxima al río,
torciendo luego hacia el norte en trazado simple, por el borde del talud
occidental englobando la plataforma irregular que en parte son hoy terrenos
de labor o mahrath y antes debió contener los servicios o dependencias
complementarios de la fortaleza, gala o hins: viviendas, jardines y
al norte, cerca ya del núcleo principal, los baños.
Conozco desde la infancia este lugar, y sirve a mi tesis la observación
de la situación que las palabras tienen en la inscripción.
La palabra ham-ham (baño) debió ponerse en su lugar con la
finalidad de precisar el emplazamiento de estos servicios que, si atentamente
se mira el dibujo, podrían corresponderse con el laberíntico
trazado de líneas que queda a la derecha de la inscripción,
con un contorno sensiblemente rectangular en el que destaca el trazo superior
-extremo del oeste- a cuyo final se dobla en ángulo recto, indicando
acaso la salida al río. La palabra se inscribió sin
duda, con sentido de refinamiento y ponderación, para señalar
el lugar de un servicio esmeradamente dipuesto, que no debía ser
frecuente en aquella época, o acaso no logrado en otras partes con
tanta perfección y riqueza. Las aguas del río Carrión
tocaban el cerro por este costado, despertando sin duda la inventiva del
arquitecto y facilitando las realizaciones soñadas por su jefe.
Los términos Elhafalyad Laba, denotarían sin duda la
denominación conocida de la fortaleza, acaso el nombre del señor
o jefe militar que mandó construirla o la poseyó primeramente
tal vez y esto parece más probable- el del arquitecto que la concibió
o realizó. Los vocablos no parecen corresponder al dueño
o señor del castillo, aunque la carencia del prefijo sidi o sid
que sirve a nuestra aseveración, no supone argumento definitivo,
por cuanto en el siglo VIII, al que es preciso referir la inscripción,
ni era general el uso de esta advocación honorífica entre
los caudillos invasores ni nos consta que los guerreros venidos del Yemen
y Hegíaz u otras regiones del Oriente extremo mostrasen preferencias
por este título en los primeros decenios de la invasión.
Aducimos esta consideración por la mera virtualidad de que,
siendo la inscripción como parece, de caracteres cúficos
y no conocidos en la dialectología berberisca, es razonable pensar
que el Elhafalyad Laba corresponde al nombre del arquitecto o constructor
que designa el de la fortaleza. La tradición local ha perpetuado
borrosamente para este lugar el vocablo El Yugo .Pero esta denominación,
tan distinta fonéticamente de Elhafalyad Laba, en nada ayuda a desentrañar
el problema.
En todo caso, el dibujo y sus inscripciones nos muestran el uso de
la fortaleza en los primeros tiempos de la dominación musulmana.
Suscita alguna duda la interpretación del plano, que acaso no
ha de verse al modo usual, como una simple planificación superficial
de las construcciones militares, sino como una representación ideada
para el reconocimiento y utilización de los caminos secretos que
enlazaban el centro rector con los puntos extremos del baluarte. Aquel
se halla desarrollado visiblemente en un intrincado sistema de caminos
que llenan un contorno exagonal bien marcado, desenvolviéndose sus
relaciones con el recinto exterior a través de un camino principal
orientado de norte a sur y del que arrancan otros caminos secundarios,
en derivación sensiblemente simétrica y con trazados casi
paralelos, mucho más numerosos hacia el oeste, como era obligado
por quedar a este costado el natural y único acceso al recinto.
Se hallaba este protegido, según se ha dicho, en los costados del
norte, este y sur, por el infranqueable foso o jandaq, sobre el cual sólo
se alzaba el paso o puente meridional, situado donde hoy sigue llamándose
el "Portillo" o "Puerta de S. Juan".
Debe añadirse que del núcleo rector o palaciego del baluarte
partiría hacia el oeste un camino cubierto con salida al río
Carrión, destinado al aprovisionamiento secreto de agua. No es claro
el dibujo o croquis en este punto, ni es de extrañar que el largo
transcurso de los siglos haya desfigurado estos trazos en forma que no
aparecen hoy con claridad. Más puede establecerse así con
alguna verosimilitud. Y en tal caso, la palabra ham-man (baño),
que parece inscrita sobre este recorrido, quizá haya de entenderse
como indicadora del lugar concreto del baño en alguna cavidad hipogea
o sala comunicada con el propio camino subterráneo saliente al río.
De paso, esta comunicación o salida al río nos daría
un precioso enlace con la tradición milagrosa de la Virgen del Valle,
a quien se atribuye el hallazgo de esta salida y, por su virtud, la conquista
de la fortaleza, la erección de la primera ermita y el comienzo
de su venerando culto en la advocación actual.
De un modo u otro, es evidente que el trazado del gráfico, aún
supuesto de mera significación directora e interna, -como es razonable
creer- ya que una representación de las construcciones superficiales
y externas parecería de más escasa significación y
sentido- respondería estrictamente a la organización defensiva
de la fortaleza y a la comunicación de todos sus centros y servicios
vitales. Puede, en consecuencia, ser tomado como base real de la reconstrucción
que imaginativamente pudiera hacerse de las desaparecidas construcciones
superficiales del baluarte.
En apoyo de la interpretación que pudieramos llamar “externa”
y normal del dibujo o plano fotografiado se halla el hecho importante de
que los vestigios de fortificación aún subsistentes responden
exactamente, en su mayor parte, a este trazado, y que no se sabe que en
las excavaciones realizadas se haya topado con caminos subterráneos
dispuestos al modo del dibujo.
En favor de la interpretación que llamaremos "subterránea”
y secreta está la circunstancia de que ni los baños se alimentarían
facilmente, por su altura, si fueran superficiales, ni las dos torres que
hoy destacan entre los vestigios, y en que vino a querer perpetuarse
el plano que comentamos, corresponden en modo alguno con el trazado de
éste en su núcleo fundamental, la estrella exagonal, o doble
estrella, de conocida significación histórica entre los los
musulmanes, sobre la que ambas torres descansaban. A estas razones es de
añadir el hecho de la aparición de notables vestigios de
antigüedad en las profundidades de la loma.
Lo que sí hay que descartar con toda seguridad es la interpretación
que el autor de "Historia del Condado de Castilla” da a este dibujo, atribuyendo
a las palabras inscritas mero contenido fragmentario, y al trazado lineal
mera significación simbólica en que cree ver influencias
políticas y culturales musulmanas, llegadas al Condado de
Saldaña en los azarosos y mediocres días de los Beni-Gómez.