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Situación
Situada en la margen derecha del río
Carrión, sobre la llanura fluvial de dicho curso. El casco urbano está
rodeado por tierras de labor y plantaciones de chopos.
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Origen
El nombre procede
de las palabras latinas villa y longa, esta última con el significado
de larga. Su situación en la vega del río Carrión explica la segunda
parte del topónimo: "villa larga en la vega".
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 | Accesos
La localidad se
encuentra a 2.6 Kilometros al oeste de Saldaña, accediendose a ella
por la carretera local conocida como "de la vega". |
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Antecedentes
Sus orígenes pueden remontarse a
mediados del siglo IX o principios del X, cuando se repuebla esta
comarca cercana a Saldaña.
En sus inmediaciones se sitúan
varios despoblados. El de Gabiños es un antiguo barrio citado en la
documentación del Monasterio de Sahagún donde figura en un documento de
donación, dado en el año 1807 por Citi Velázquez y su mujer Sancha
García, al Monasterio de Valcavado. Entre la posesiones legadas citan en
Gabiños "un palacio, con solares, ejidos, prados y tierras con sus
términos". Nuevamente en 1905 vuelve a aparecer en una donación que Sol
García hace a su hermano Pelayo, al que entre otras cosas dona bienes
radicantes en Gabiños. Su nombre se unirá al de Villaluenga hasta hace
cerca de un siglo en la nomenclatura oficial, constituyendo hoy un
barriada del pueblo.
Contiguo a Gabiños existió otro
poblado, Barrio de Palacio, que algunos sitúan en el pago de
Carropalacio, cuyo nombre parace derivar de la antigua población.
En el Becerro de las
Presentaciones de León (siglos XIII-XV) se reseña el nombre de Villa
Almildo, con su iglesia de Santa Marina, que ya entonces era ermita de
pertenencia concejil. De esta ermita aún queda su nombre en un pago
situado a un kilómetro al norte de la localidad, mientras el pueblo se
cree que se ubicó en el término de Carromildo (Carre Almido), al oeste
de la misma. Todavía en los años 30 se celebraba allí una romería el día
24 de marzo.
Por último, algunos autores
sitúan junto a Villaluenga una ermita, también desaparecida, dedicada a
San Román, en el pago del mismo nombre.
En 1826 Sebastián Miñano cita
una población de 31 vecinos ó 108 habitantes, asentados en una vega en
medio de los cauces de la ribera alta y baja, próximas al río Carrión.
No mucho más tarde (1845-1850)
Pascual Madoz nos hablará de 24 casas en las que moraban ya sólo 22
vecinos ó 144 almas. En sus tierras de labor se cultivaba centeno,
trigo, avena, cebada, titos, garbanzos, hortalizas y lino, mientras en
sus pastos se alimentaba el ganado caballar y vacuno. En su término se
cazaban perdices y liebres. Aunque la actividad económica era
eminentemente agrícola, no faltaban los molinos, tres harineros, dos de
aceite y un batán. |
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Elementos de Interés
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Arquitectura / Urbanismo
El caserío se
dispone en la llanura del Valle, en una zona recorrida por múltiples
arroyuelos y la ribera de Matazorita. El entramado urbano se articula
a partir de una calle principal, muy larga, recta y ancha, que a
partir del barrio de Gabiños se bifurca con la carretera actual. A
esta gran calle confluyen el resto de arterias transversales, siempre
más cortas y sinuosas.
Se observa
una ausencia casi total de espacios urbanos configurados tipo plazas,
excepción hecha del ámbito situado junto a la bifurcación de la calle
principal, donde se ubican la iglesia y el ayuntamiento.
En la
actualidad, las nuevas construcciones tienden a situarse a ambos lados
de la carretera local, convirtiéndola en un nuevo eje urbanístico.
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Viviendas tradicionales
Los nuevos usos agrícolas,
las recientes remodelaciones y edificaciones han "modernizado" de
forma considerable el aspecto de la localidad, alterando los modelos
urbanísticos y de vivienda tradicional, pero aún son visibles algunas
construcciones que siguen los modelos tradicionales de la comarca,
presencia de un corral delantero que oculta al exterior la fachada de
la vivienda propiamente dicha, amplios y variados portones de entrada,
boqueros de pajar, muros levantados en adobe o con sencillos
entramados sobre zócalos de canto rodado, etc.
Sin embargo, el carácter urbano
del municipio se debe sobretodo al predominio de nuevas construcciones
que se caracterizan por orientar sus fachadas hacia la via pública,
generalmente de dos alturas y con vanos grandes y regularmente
ordenados en torno a patios interiores o traseros con acceso
independiente desde un lateral o la parte posterior de la parcela. Son
viviendas construídas con muros de ladrillo macizo o de adobe, en este
último caso generalmente trulladas con barro o paja y encaladas.
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Iglesia de San Martin de Tours
Obra de ladrillo, con espadaña a
los pies y portada de arco de medio punto, precedida de pórtico, en el
lado de la Epístola. Consta de una nave cubierta con artesonado
moderno, cúpula rebajada sobre pechinas en el tramo presbiterial y
bóveda de cañon en el presbiterio. Coro alto a los pies, con sillería
del siglo XVII. |
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Entornos Naturales
Las riberas o acequias de
riego, que para algunos investigadores se remontarían a la Edad Media,
son regidas por la actual Comunidad de Regantes de las Vegas de Saldaña
y Carrión.
Por el término municipal de
Villaluenga discurren las riberas de Perihonda, Matazorita (que aquí
desagua en la primera) y Río Nuevo. Todas ellas están reguladas por una
serie de ordenanzas y reglamentos que parecen remontarse cuando menos al
siglo XVI, como parte de una amplia red de acequias destinadas a la
puesta en regadío de esta Vega, y que a la vez alimentaban una serie de
molinos.
A la importancia económica y
cultural de estas riberas, hay que añadir su valor ecológico, pues con
los nuevos usos agrícolas han desaparecido los antiguos sotos, linderos
y arroyos, convirtiéndolas en un auténtico corredor en el que encuentra
refugio una amplia variedad de especies animales y vegetales.
Ya las antiguas ordenanzas
recogían la necesidad de plantar álamos y sauces en sus orillas, no solo
para proteger estas obras sino también para ennoblecerlas. Hoy en buena
parte de su recorrido abundan estas especies, además de chopos, alisos y
olmos, que aunque en su mayor parte presentan un porte arbustivo en
algunos sectores adquieren mayor tamaño (sobre todo entorno al molino
"del cuco" y la fábrica de harinas). Entre estas especies crecen
abundantes zarzas, majuelos, rosales silvestres y saúcos, donde viven
una gran variedad de animales, como peces (truchas, gobios,
bermejuelas,…), aves (cigueñas, garzas, mirlos,….), mamíferos (ratas de
agua, zorros, gatos monteses,…), etc. |
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Zonas de
Interés
 | Los molinos de las
riveras
En
el de Matazorita ha desaparecido el antiguo pisón para telas situado
al norte de la localidad, conservándose el molino harinero de la
familia Alvarez, dentro del casco urbano, y la sierra de "los Cortes"
al sur de la misma.
Dicho
molino ubicado en la calle del mismo nombre, estuvo en funcionamiento
hasta 1994, conservándose por ello en muy buen estado. Construído en
ladrillo y adobe, alberga aún en su interior la maquinaria de
molienda, compuesta de dos piedras. A un lado se le adosa la vivienda
del molinero.
Por su
parte, en la ribera de la Perihonda, quedan restos del molino conocido
como "del Cuco" (construido en la mayor parte de adobe) y de la
deteriorada fábrica de harinas. |
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