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Información recopilada de: http://www.san-llorente.tux.nu/

Introducción

Sea bienvenido a éste, su libro en Internet; un lugar para hacer turismo delante de la pantalla de un ordenador; un sitio en el que disfrutar viendo, leyendo y conociendo; un punto de referencia para quienes conocen San Llorente como para los que no han oído hablar jamás de este pueblo. 

    A lo largo de la consulta virtual de este libro se irán mostrando los puntos más significativos relacionados con San Llorente. 

    Le ruego que perdone las molestias que puede ocasionar un sitio en construcción, y que lo visite asiduamente, ya que se pretende mantener actualizada la sección Noticiario, que por ahora no ha entrado en funcionamiento. 

    Si desea ponerse en contacto con el autor, consulte la sección Contactos

    Sin más, le deseo que disfrute de la vista virtual.

Geografía

En esta sección, a falta de un título más significativo, se han agrupado los contenidos que pueden formar parte de ella claramente: Ubicación y Población.

    Su función básica, es la de servir como contenedor a sus subsecciones de manera que se pueda acceder a su información.

Ubicación

San Llorente del Páramo está ubicado en la provincia de Palencia -España- en su zona norte, aunque se halla prácticamente en el límite con la zona sur, ya que ambas zonas las delimita el Camino de  Santiago, y de éste a San Llorente sólo hay seis kilómetros. 

    Dista 61 kilómetros Palencia, 19 de Carrión de los Condes, 16 de Saldaña y 27 de Sahagún de Campos -todas las distancias por carreteras en un estado muy bueno-. 

Población

San Llorente dispone de 92 habitantes habitualmente, en épocas vacacionales esta cifra puede crecer hasta superar la barrera de los 400.

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Historia

Aun no habiéndose desarrallado las pinceladas de la historia de San Llorente, puede consultarse en las diferentes subsecciones que componen este apartado de forma que se llegue a formar una visión amplia, aunque parcial. 

    En esta sección hay que destacar la colaboración de Celestino Lorenzo, quien está proporcionando información en suficiencia para que pueda tomar forma Bajo su opinión, que así me lo hizo saber en una carta, hay que tener en cuenta lo siguiente: 

    Alguien dijo, que el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla. Procuremos nosotros investigar la de nuestro pueblo y darla a conocer para que no caiga en el olvido y se peirda con el paso del tiempo. 

    Es difícil conocer la verdadera historia de los pueblos pequeños pues en la inmensa mayoría se guardan pocos documentos, muchas veces por la desidia, el desinterés y la ignorancia los hicieron desaparecer, o se los llevaron gente sin conocimientos. Con interés se pueden ir recogiendo hilos sueltos y con ellos ir tejiendo la pequeña historia local.

Así era

Parece mentira ver un apartado en el Diccionario geográfico, histórico y estadístico de España (F. Madoz) de hace unos 150 años (1848-1850) dedicado a San Llorente, y es que Celestino está en todo. Pues bien, se incluye a continuación como muestra de la importancia de San Llorente del Páramo -posteriormente es posible que se incluya una imagen del documento originario-: 

    PARAMO (SAN LLORENTE DEL): l. agregado al ayunt. de Villarrabé, en la prov. de Palencia (9 leg.), part. jud. de Saldaña (2 1/2), aud. terr. y c.g. de Valladolid (17), dióc. de León (11). SIT. al expremo O. de la prov. en terreno llano y a 1/4 de Ieg. del Cauce ó Rio Nuevo, rodeado de grandes páramos por N., S. y O. El CLIMA es templado, bien ventilado y propenso a calenturas intermitentes, pulmonías y fiebres catarrales. Consta de 35 CASAS de pobre construcción, a escespción de la casa palacio propiedad de D. Gregorio León; forman una calle; hay escuela de primeras letras concurrida por 12 niños y 8 niñas, y dotado su maestro con 8 fan. de trigo y centeno por reparto entre los alumnos; para surtido del vecindario tiene una abundante fuente al O. de la pobl. y á 100 pasos de escelente calidad; la igl. parr. bajo advocación de San Lorenzo mártir es de térm. y de provisión entre el ordinario y el pueblo. El TERM. confina por N. con el de Villarrabé; E. Villamoronta; S. Bustillo del Pármo, y O. Villambroz. El TERRENO en su mayor parte secano es poco productivo, por él cruza el Cauce ó Rio Nuevo; en el interior del pueblo hay una gran laguna; al N., S. y O. se hallan dilatados páramos de que ya hemos hecho mención,  poblados de varios arbustos. Los CAMINOS son locales y bastante pantanosos. La CORRESPONDENCIA se recibe de Carrión de los Condes. PROD.: trigo, centeno, cebada, avena titos y algunas legumbres; se cria ganado lanar, caballar y vacuno, siendo preferido el lanar; caza de liebres, perdices y codornices, y pesca de cangrejos. IMD.: la agrícola, y COMERCIO la venta de prod. sobrantes é importación de algunos art. de primera necesidad. POBL.: 22 vec., 114 alm. CAP. PROD.: 46,000 rs. IMP.: 2,500

Fuero

El documento que se incluye a continuación es uno de los mayores indicadores de la extensa y desconocida historia de San Llorente. En él se puede apreciar que San Llorente perteneció a León, y es ahí donde hay que centrar su marco histórico. 

    En el nombre de Dios, amén. Será conocido por todos con Don Nicolás , por la gracia de Dios abad de Sahagún, damos a vos, el concejo de San Llorente del Páramo, nuestros vasallos, fuero para que viváis con él. Todos los hombres moradores en San Llorente, por cada uno de los sueldos que tengan darán cada año, en la fiesta de San Martín, dos sueldos y dos cuartas de pan por infurciones. 

    Por las heredades que tenéis daréis siete sernas cada año, el que no tenga bueyes con su cuerpo y el que los tenga con ellos. Estas sernas se darán dos al trillar, en quince días; dos al segar, en otros quince días, y la restante consistirá en traer el pan de Sahagún. En ese tiempo se dará a los campesinos pan, vino y carne. 

    Si alguno se marcha del lugar venderá su casa y su heredad a otro vasallo de San Llorente, teniendo de plazo nueve días para la casa y un año para la tierra. Si en ese tiempo no lo venden, la heredad quedará en poder señorial y de la casa podrá llevarse la mitad de las puertas y techumbre. El que cometa un homicidio, quebrante una casa, hiera a alguien o realice cualquier delito, pagará la multa que el abad establezca. En todos los pleitos que acontezcan acudiréis a juicio ante el abad.

Iglesia

La iglesia de San Llorente, si no es del todo antigua, se alza sobre el cementerio de una vieja hermita que allí se hallaba y que se cuenta fue derruida para la construcción de una de las casas de la familia Quirós -que determinó de forma circunstancial lo que ahora es San Llorente-.

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Así se alzaba la torre de la iglesia entre dos sauces que hay a su entrada antes de ser podados. Verano de 1997. 

Esta es la primera de las tres fotos que se tomaron desde diferentes ángulos con el objetivo de apreciar la fachada frontal.
Sobre la torre se disponen las ya típicas cigüeñas.


La segunda de las tomas. Justo a su frente.
Se puede apreciar la desnudez de los sauces.


La tercera de esa saga de fotografías.
El cielo dispone del color típico de una Semana Santa -1999-, que aún dando la sensación de día caluroso no fue así.

 

Las campanas

Las actuales campanas de la Iglesia de San Lorenzo fueron fundidas, bendecidas y colocadas en el campanario, en fecha no lejana, año 1926, así lo manifiesta la inscripción que en ellas figura impresa.

En la campana mayor puede leerse la leyenda siguiente:

 Funcición de Constantino de Linares Ortiz - Proveedor de la Real Casa - Madrid -Carabanchel Bajo: San Cristobal 1926
La campana pequeña lleva la inscripción siguiente:
Sante Laurenti - Ora pro populu isto: año 1926
Siendo párroco D. S. Del Valle.
Muchas personas conocieron la anécdota del cambio efectuado con la campana mayor. Cuando la trajeron de la fundición, se cree que por equivocación, enviaron a San Llorente la campana fabricada para San Cristóbal de Boedo y allí la de San Llorente.

Si al bendecirla y colocarla en el campanario se dieron cuenta del cambio, no lo sé, tal vez no dieron mayor importancia. Bien claro queda que la campana mayor que está en la torre de San Llorente no fue fabricada para dicha Iglesia, así da fe la inscripción en ella impresa y nos recuerda el error cometido.

J. Redondo, conocedor del hecho, se fue hasta San Cristóbal para comprobar la veracidad de lo que se comentaba; allí le dijeron ser cierto que en una de sus campanas figuraba la leyenda siguiente: Sante Laurenti... leyenda que coincide con la que lleva la campana pequeña de San Llorente. La campamna había sido fundida de nuevo por encontrarse rajada.

Las campanas, además de cumplir su misión de ser la voz de la Iglesia que con sus tañidos llama a los fieles a los actos religiosos e invitarles a la oración, también estaban al servicio de los Regidores locales para reunir a sus vecino, así lo explica el verso siguiente:

Vio al concejo de vecinos,
que el regidor presidiera,
reunido al son de campana,
y a la puerta de la Iglesia.
Celebrando sus sesiones,
que a veces disputas eran...
El concejo de vecinos se reunía a "campana tañida" en el atrio de la Iglesia, sus documentos se guardaban en un arca en las dependencias del Templo.

Si se producía un incendio la campana con su toque de "rebato" alertaba a los vecinos del siniestro, y les recordaba la obligación que tenían de acudir y ayudar a sofocarlo.

El tañir de la campana reunía a los vecinos para realizarun día de "serna" o "huebra", es decir, trabajar un día gratis para el concejo, en aquellas labores beneficiosas para el bien común, un ejemplo, podía ser arreglar caminos.

Un toque de campana anunciaba que se podía soltar le ganado para que el guarda los llevara a pacer en cabaña.

Se volteaban las campanas para disipar y alejar los "nublos".

En días de niebla cerrada, y al anochecer, en algunos pueblos también se hacían sonar las campanas, por si algún individuo se encontraba perdido en el campo pudiera orientarse y llegar al pueblo.

El repique era diferente para cada convocatoria, la gente del lugar ya los conocía y sabía interpretar perfectamente cada toque.

Como hemos podido comprobar por lo apuntado, la Iglesia prestaba su colaboración a los Regidores locales.
 

Alabo al Dios verdadero, llamo al pueblo
lloro a los difuntos, reuno al clero,
ahuyento a las nubes peligrosas
y a las fiestas doy lustre.

Vista interior del campanario donde se muestran las dos campanas que se hacen tocar como reclamo para asistir a la eucarustía.

Otra vista del interior del campanario en el que se aprecia el interior de las campanas.

Celestino Lorenzo
Casas de Quirós

Así se denominan a las dos casas de que disponía la familia Quirós. Ambas son habitadas, al menos, en verano y disponen en sus paredes de escudos que denotan el orgullo de una familia noble.

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Este escudo está ubicado en la fachada de la segunda casa. Se puede apreciar el  paso de los años por la fachada..

Una vista global de la fachada de la segunda casa. El verjado delantero no es originario.

Uno de los dos escudos externos de los que dispone la primera casa a la derecha de uno de los balcones.

El segundo de los escudos externos de los que dispone la primera casa a la izquierda de uno de los balcones.

 

Monasterio de San Lorenzo

Esta información me la proporcionó Celestino Lorenzo en la cual adjuntaba el siguiente texto:

    Referente al antiguo Monasterio de San Lorenzo, que el historiador Escalona dice estaba situado en el actual pueblo de San Llorente del Páramo, he encontrado referencias hablando del mismo en varios libros, de algunos te envío fotocopia.

    El diploma o carta de donación se encuentra en el Archivo Histórico Nacional, Clero de Sahagún.

    Por ahora y hasta que no se digitalicen los documentos mostraré las citas que aparecen resaltadas de manos de Celestino:

  1. Escalona, en su Historia del Monasterio de Sahagún, dice que el Monasterio de San Lorenzo, estaba situado en el actual pueblo de San Llorente del Páramo.Voces de Dentro y de Fuera, página 265 (falta la información del autor, esto se remediará lo antes posible).
  2. Nos lo dice así uno de los últimos diplomas de Ramiro II, otorgado en 17 de junio de 950 a fovor del monasterio de Sahagún y de su abad Vicente, alos que donaba la iglesia o monsatreio de San Lorenzo (nuestro San Llorente), sito entre el río Araduey y Castrum Saldanie, juntamente con un busto o soto existente algo más al nortem en Torre de Palle, cuyas dos aldeas, Pedrosa y Quintana de Orvetos (Quintanadiez de la Vega), radicaban en territorio realengo y habían sido dadas al monarca por Iunez Mohomatelli, teniente de esos lugares y acaso también su primer poblador. El monasterio de Valcavado (Saldaña), página 310. Justiniano Rodríguez Fernández.
  3. El 17 de junio del 950, el rey Ramiro da a Sahagún, "monasterium nostrum uocabulo Sancti Laurentii, quod est fundatum inter riuo Aratoi et castrum Saldanie, in lomba de Queza". Los Orígenes del Monacato Benedictino en la Península Ibérica, volumen III, página 370. Antonio ??? Conde (falta el primer apellido del autor, esto se remediará lo antes posible).

 

Régimen medieval de abadengo y señorío

En cada época la sociedad se ha regido por unas normas o por leyes diferentes. En la sociedad feudal la tradición y la costumbre desempeñaban un papel muy importante. 

    En la sociedad medieval existían dos clases bien diferenciadas; la dominante, los que oran y hacen la guerra, y los laborantes, que trabajan y producen para alimentar a los dominantes. Los "señores" son los nobles y los eclesiásticos; ser "señor" implicaba ser en parte propietarios del campesinado, exigiéndoles por eta propiedad tributos y prestaciones fijadas por la costumbre o la imposición por la fuerza. 

    Es el siglo XI cuando se potencia el nacimiento de los grandes "señoríos", y los monarcas conceden mayores atribuciones a los "señores". 

    Fue en el reinado de Alfonso VI cuando comenzó la costumbre de conceder a los rico-hombres el gobierno y administración de territorios y villas con el fin de regirlas, dministrarlas y defenderlas. 

    San Llorente del Páramo fue muy pronto territorio señorial como abadengo perteneciente al Abad del Monasterio de Sahagún, quien en noviembre de 1262 les dio un fuero que empieza así: 

          "En el Dios, amen. Conoscida cosa sea a todos los omes que agora son e a los que serán adelantre como nos Don Nicholas por la gracia de Dios abbat de San Fagunt e el conviento desmismo logar damos a vos el conceyo de Sant Lorente del Páramo nuestros vasallos fuero para que vivades vos e alos que vernan despues de vos para siempre jamas".

    A continuación exponía, podríamos decir que en once artículos, todas las obligaciones de los moradores de San Llorente con dicho Monasterio y su Abad.

    Que deben pagar por los sueldos que tengan cada año por la fiesta de San Martín, "IIsoldos e dos cuatas de pan por enfforciones".

    Por las heredades les manda le den siete sernas cada año, los que no tengan bueyes con su cuerpo. Les señala como deben dar las sernas; dos al trillar, dos al segar, una al barbechar, otra al sembrar, la otra será para llevar el pan a Sahagún. 

    Los pleitos y juicios entre vecinos, tendrán que estar a lo que mande el Abad. Son algunos ejemplos de lo que dicho fuero les obliga deben de cumplir. 

    En 1352, vemos a San Llorente con nuevo "señor", junto con otros pueblos de la Merindad de Saldaña, bajo el señorío de Don Juan Alfonso de Alburquerque al que San Llorente paga por fuero 2 maravedís por vasallo al año, y pecha por Martiniega 120 maravedís. 

    Los "señores" poseían la propiedad honorífica no la efectiva de la tierra y ellos se creen los dueños de los campesinos que la trabajan, sus derechos se apoyan en el poder de sus mesnadas y en la organización político-feudal, para obligar a los que trabajan cumplan con sus "obligaciones". 

    Don Juan Alfonso de Alburquerque cayó en desgracia del Rey Pedro I. En el año 1354 a primeros de octubre, en Medina del Campo, muere Alburquerque que según el cronista, fue envenenado a instancias del Rey Pedro I, quien le despojó de todos sus privilegios y propiedades. 

    Es el Rey Enrique II quien hace donación a su hermano el Conde Don Sancho de las casas y posesiones de Alburquerque. Las gentes y tierras de San Llorente del Páramo al pertenecer a Saldaña también pasaron a depender del señorío de Don Sancho. 

    En 1347, muere Don Sancho, dejando una hija llamada Leonor, a la que se conoce como la "rica-hembra", la cual heredó el Condado de Alburquerque y el señorío de Saldaña. Doña Leonor da a Don Sancho de Rojas, Obispo de Palencia, luego Arzobispo de Toledo, Saldaña con sus aldeas, castillo y vasallos, a cambio de la villa de Mondejar. En 1418 el Obispo la cedió a su sobrino Diego de Sandoval, Conde de Castrojeriz. En 1430 perdió el condado de Castrojeriz y el señorío de Saldaña. 

    El Rey Juan II traspasó el señorío de Saldaña a Don alfonso de Fonseca, Obispo de Ávila, metido en política, éste en 1451 lo entregó a Don Íñigo López de Mendoza a cambio de la Villa de Coca. A don Íñigo López de Mendoza, el Rey Juan II le dio el título de Marqués de Santillana; había nacido en Carrión de los Condes. En 1452 traspasó el señorío de Saldaña a su hijo Diego Hurtado de Mendoza, el cual lo conservó con el título de Condado. Son los Reyes Católicos quien le conceden en 1475 el título de Duque del Infantado, siendo además Marqués de Santillana, Conde del Real de Manzanares y Conde de Saldaña. 

    Así es como el condado de Saldaña pasó a depender del Ducado del Infantado, dejando oscurecido el Condado de Saldaña. 

    Las tierras de San Llorente del Páramo pertenecientes a la Merindad, señorío y Condado de Saldaña, a sus gentes les tocó vivir todos estos avatares y componendas, y pasar a pertenecer a uno u otro "señor" según las circunstancias. 

    El último "señor" del que dependieron los moradores de San Llorente, fue el del Infantado, por ser Conde de Saldaña, que duró de mediado el siglo XV, a principio del siglo XIX. 

    En 1751, San Llorente seguía perteneciendo al Duque del Infantado, así lo comprobamos en las respuestas al Interrogatorio para la única contribución que se realiza dicho año, contestando por los Regidores Agustín de Poza y Pedro Herrero; Manuel García González y Andrés Pelaz, peritos nombrados por los Regidores, y Manuel García León y Juan García, nombrados por el Juez subdelegado. 

    A la segunda pregunta dijeron: 

    "Que este pueblo es de señorío y pertenece a los estados que al presente goza la Excelentísima Señora Duquesa del Infantado, Vda. y como tal señora pone un solo Juez en Saldaña, que administra justicia en ella y en su jurisdicción".

    "Lo que su Excia. goza en este dicho lugar son las Alcabalas y el sexmillo de los diezmos maiores de su zilla, por haber derecho de Alcabalas percibe quinientos sesenta y nueve reales y diez maravedís de vellón a el año".

    "Así mismo percibe nueve fanegas  y dos zelemines de centeno a el año por el derecho que llaman aforado, ignorando el derecho que para ello tiene".

    En la respuesta número 15, dicen: 

    "... se lleva una novena parte de los diezmos; de los corderos se hacen 27 partes y se lleva dos partes".

    En las cuentas del Concejo del mismo año se dice: 

    "Y ten diez y ocho fanegas y dos zelemines de zenteno de un foro que se paga a el año a su Excia. sin saber el título que para ello tiene".

    Las fanegas no coinciden pero sí la duda que los vecinos tienen sobre este tributo que les viene impuesto. 

    Éstos son a grandes rasgos algunos de los "señores" de los que dependieron los moradores de San Llorente del Páramo. 

    Fueron las Cortes de Cádiz las que abolieron las jurisdicciones de señoríos y abadengos; en la sesión del 26 de mayo de 1813, ordenan que los ayuntamientos de todos los pueblos procedan  por sí y sin causar perjuicio alguno, a quitar y demoler todos los signos de vasallaje que haya en sus entradas, casas o cualquiera sitios, puesto que los pueblos de la Nación española no reconocen ni  reconocerán jamás otro señorío que el de la Nación misma. 
  

Celestino Lorenzo
Los diezmos que se pagaban

El ingreso fundamental del clero español era el diezmo. El diezmo era la décima parte de toda la producción agropecuaria. Se trataba del producto bruto del que no se podía hacer deducciones bajo ningún concepto, por ser una contribución puesta por Dios (esto decían los curas). 

    Cada Parroquia tenía libertad de recaudarle y repartirle. El cillero era el encargado de recoger, guardar y repartir los frutos de esa contribución. Cilla se llamaba el local donde se recogían y guardaban los granos de los diezmos. 

    De la segunda mitad del siglo XVIII, de un documento del año 1751, he recogido la siguiente información sobre el pago de los diezmos de las gentes de San Llorente, dice así: 

    Que los derechos impuestos sobre las tierras del territorio de este lugar por razón de diezmo de todo género de granos es de diez uno. El que tiene de un cordero hasta cuatro inclusive, paga por razón de diezmo diez maravedís de vellón por cada uno; si tiene cinco la mitad de su valor, si tiene desde seis hasta nueve inclusive, diezma uno y se le paga de la Cilla diez mrs, por cada cordero que le falte hasta cumplimentar los diez; teniendo diez paga uno, y a este tener. De lana se diezma no por peso sino por vellones, de diez uno; de queso, pavos ypollos de diez uno, y lo mismo de miel, cera, palominos y lino; por cada mula, macho, potro, potra, burro o burra lechar, se diezma treinta y cuatro mrs, por cabeza; por jato o jata cuatro mrs, por cabeza. 

    De la soldada de mozos y mozas forasteros y naturales del pueblo, huérfanos aunque sirvan a sus madres, se baja la cuarta parte y de las tres restantes se paga de cada diez reales uno. 

    Y la partición de todos los diezmos es en esta forma: Los granos descopiando los derechos de Tázmia, panera y gastos, se hacen nueve partes iguales, lleva la mitad, cuatro y media, la Santa Iglesia Catedral de León, dos partes el Cura de este lugar, el Beneficiado una, otra la Excma. Señora Duquesa del Infantado, y la media restante la Iglesia de San Lorenzo de este lugar. 

    De los corderos se hacen veintisiete partes iguales; lleva la Santa Iglesia de León, seis, el Cura de este lugar doce, el Beneficiado seis, la Excma. Señora Duquesa del Infantado dos, y la una restante la Iglesia de dicho lugar. Esto se entiende de los corderos que diezman los vecinos de este dicho lugar, porque de los de Cofradías y Santuarios se hacen tres partes, las dos lleva el Cura y la otra el Beneficiado. 

    Los corderos que diezman los pastores y demás personas que no gozan de privilegio de vecinos, éstos los lleva enteramente el Cura. 

    La lana que diezman los vecinos, queso, pavos, pollos, miel, cera, palominos y lino se hacen tres partes des las lleva el Cura y la otra el Beneficiado. 

    Los diezmos de cebada, avena, entremuces que dicen chochos, que diezman los vecinos de este lugar y otros, lleva enteramente el Cura; los diezmos de los vecinos que no tienen labranza, y de los forasteros y habitantes aunque la tengan los lleva enteramente el Cura, se llaman diezmos de baragañas. Los diezmos de mulas, machos, potros, potras, burros, burras y jatos lechares los lleva enteramente el Cura, y también enteramente los diezmos de Saldaña. 

    Por derechos de primicias se pagan doce celemines de centeno por labranza, cuya cantidad percibe enteramente la Iglesia de este lugar."

    Un tanto complicado parece tanto el cobrarle como luego repartirle en diferentes partes y destinatarios. El cura se llevaba la mejor parte, sin trabajar la tierra hacía la mejor cosecha, supongo que será de aquellos tiempos la expresión, "vives mejor que un Cura". Así, las enormes rentas que disfrutaban los titulares de los Obispados, Abadías y conventos les permitían mantener un nivel de vida paralelo a la más alta aristocracia. Las rentas del Obispado de León llegaban a los 35000 ducados. Mucho dinero debía ser eso en el siglo XVIII. 
  

Celestino Lorenzo
El vestido en el Páramo

En 1893, Don Aquilino Macho Tomé, farmacéutico en Saldaña, escribió un libro titulado Reseña de Productos Naturales y Más Especialmente de las Plantas Medicinales Espontáneas en el Partido Judicial de Saldaña. Al describir el vestido de los habitantes de dicho partido, dice: 

    Los del Páramo, usan traje de paño gordo compuesto de levita larga perfectamente entallada, bragos, polaina también de paño, zapato gordo claveteado, y la tradicional montera de piel de cordero. 

    Los pastores de esta zona usan dalmática de pieles (zamarra), y pantalones también de piel, a los que llaman zagones (bragos). 

    Las mujeres visten manteos gordos confeccionados con lana del país, a los que colorean de azul con añil, o de amarillo con la gualda. En invierno usan las almadreñas o albarcas hechas de madera. 

    También la capa era una prenda muy usada, la parda llamada de Astudillo de paño de inferior calidad, para el uso diario, la de paño y mejor calidad que se ponían los días festivos.

Celestino Lorenzo

Literatura

Actualmente esta sección dispone de dos subsecciones, una dedicada a los Dichos populares, y otra en la que se expone el Romance del Mozo de San Llorente, fruto de la cultura popular. 

Dichos populares
San Llorente, buen lugar y buena gente.
San Lorenzo entorna carros.
Lorenzo, Lorenzo, vete a Babilonia y deja a esos bárbaros de San Llorente.
Es como el gato de la Antonia, que se ha picado al verde.
Es peor que el jato de Dujo.
Cuando venga Cimbales te compro un saco de higos.
Un bote, otro bote, cuantos botes.
 
No te arrecates calorina.
Estoy a punto de perder la religión, ¿por qué?, porque sí.
Te ha cogido la "tía" de Villarrabé.
Menos lobos Agapito.
Baila como una "piuca".
La os, tiene más pecho que Jancho.
Es peor que una niebla garbancera.
San Agustín, atropa paja p'al rocín.
Todos a por la capa de Pachín.
Tres días hay en el año, que relumbran más que el sol, la matanza, el esquileo y el día de la función.
Después de Dios la casa de Quirós.
Romance del Mozo de San Llorente
En San Llorente hay un mozo 
que le llaman el cordero, 
que se trata de casar 
y que se casa es muy cierto. 
En San Llorente es vecino, 
en Villarrabé fue herrero, 
en Villarrobejo fue sastre, 
en San Martín tabernero, 
en Lobera tejedor, 
en Saldaña pregonero; 
en Gañinas guardó burros 
y que les guardó fue cierto. 
En Lagartos hortelano 
dio las berzas por dinero; 
En Albalá pesó ternero. 
Barbero en Villamoronta, 
en Villaturde albañil, 
en Villotilla alfarero, 
y en Villanueva los Nabos 
trabajó de carpintero. 
En Bustillo Potroviejo 
se ha metido zapatero. 
En Pedrosa sacristán, 
cura en el Molino Nuevo, 
en La Abadía organista 
tocaba los instrumentos, 
en Carrión compra marranos 
y les vendía en Cisneros. 
En Calzada de los Molinos 
se ha metido molinero; 
en Torre corrió las mozas 
por las bardas de los huertos. 
En Macintos pesó ovejas 
y también pesó carnero; 
en Villoldo serrador, 
en Lomas pimentonero, 
en Villanueva del Río 
se ha metido silletero, 
y en la Dehesa de Villaverde 
se hace cazador de ojeo; 
en Villafolfo es partero, 
y en Castrillo de la Olma 
se ha metido campanero, 
en Villamuera pelines 
allí le miscan los perros. 
Cirujano en Cardeñosa, 
en Riberos panadero, 
en Abastas pescador, 
y en Abastillas tripero, 
en San Román de la Cuba 
allí se metió cubero. 
En Cervatos pajarero, 
y en Quintanilla los borros 
capaba por el dinero; 
en Calzadilla pastor, 
y en Las Tiendas montanero. 
Y se volvió a San Llorente 
con sus barbas y aparejos, 
y este tuvo mil oficos, 
sufriendo los improperios 
que todos los aguantó 
como un burro tirando pedos.
Este romance ha sido recopilado por Celestino Lorenzo
Economía

El carácter económico de San Llorente del Páramo pasa por considerar la empresa agrícola y ganadera principalmente. Dentro del sector agrícola se incluyen los terrenos sembrados de cerales; en cambio, en el sector ganadero se incluye el ganado bovino y el ovino de los que se suele obtener una buena producción lechera y cárnica. 

Festejos

Fiestas Patronales

    Los días 9, 10 y 11 de agosto se suelen organizar actividades participativas donde la gente del pueblo disfrute de unos días en honor a San Lorenzo, patrón de San Llorente del Páramo.

Fiestas Tradicionales
La Machorra. Se celebra por los mozos.
Santa Brígida. Se celebra por los mozos.
Santa Águeda.
Navidad

    En estas fechas se disfruta del misterio del nacimiento de Jesús. Se viven con grandeza espiritual cristiana.

Semana Santa

    La Semana Santa se realiza de forma intensa, en su mayoría, dentro de la iglesia, donde se puede las arraigadas tradiciones que imperan.

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María está a la espera de su hijo.
Tradicionalmente a María la llevan las solteras y los niños "cargan" con Jesús.
 

Los niños llevan a un niño Jesús.
La cruz de plata, una de las más valiosas de la provincia Palentina.
 

Esto tuvo lugar en la Semana Santa de 1999. 

El interior de la iglesia en Semana Santa.

Juegos Populares

El juego es una alternativa al trabajo y al aburrimiento para distraerse y divertirse, puede ser también competición que fatiga y cansa más que cualquier trabajo.

    Pensando en el juego quiero acudir a mi propia memoria y recordar los juegos populares que practicábamos los "chiguitos" en nuestro pueblo de San Llorente del Páramo, en lejanos años. Tengo que decir que los juegos practicados en el pueblo en tiempos pasados son de una sencillez rayana en la simpleza.

    Cada estación se repetían año tras año los mismos juegos, como si una fuerza interior decía cuando tenías que cambiar de juego. Juegos sencillos y puntuales a la cita del tiempo, más para divertirse a sí mismo que para distraer a los demás eran aquellos juegos.

    Sólo quiero hacer un recorrido o recordatorio de aquellos juegos, ya la mayoría olvidados. No me detendré en explicar cómo se jugaban por hacerse largo el relato.

    Mención especial merece la forma de sortear o echar la suerte para señalar el orden personal o los equipos de las actuaciones, quien tira primero; quien sale primero, que hoy resultan originales. Tirar una perra al aire a cara o cruz, no era corriente, por ser raro que un chaval la tuviera en el bolso, así que se echaba mano de un trozo de teja, se mojaba una cara a la quese llamaba vino y a la seca pan, se lanzaba al aire y si lo pedido coincidía con la cara de la teja ganabas y salías primero. Otro sistema consistía en esconder en cada mano unos palitos o piedras, en una pares, en otra nones, cerrar el puño, ponerlas a la espalda y preguntar, ¿pares o nones o melocotones?. Si decía pares señalaba la mano y si acertaba actuaba primero. Melocotones no tener nada en la mano.

    Otras veces los capitanes se colocaban enfrentados y comenzaban a medir el suelo con los pies, quien primero montaba su pie en el otro era "mano". También las pajillas servían para dilucidar los primeros puestos, se cortaban unas cuantas pajillas de diferentes tamaños, quien sacaba la mayor era el primero, la siguiente en tamaño el segundo, y así sucesivamente. También recitando diferentes poesías, señalando con cada sílaba a los jugadores, el señalado el último tenía la preferencia. Un ejemplo:

En un café
refaron un pez,
y le tocó al número diez
uno, dos, tres,
cuatro, cinco, seis,
siete, ocho,
nueve y diez.
    No quisiera olvidarme de ninguno de aquellos juegos populares y fáciles de ejecutar. Citaré en primer lugar al pite se jugaba con una pala de madera y un trozo de palo cilíndrico y afilado por los extremos, jugaban dos equipos, uno dentro de un circuito. La navajilla, abrepuño, tiratacos, garbancito, el pincho romero, los cinco hoyos, guardias y ladrones, el palmo, la raya, la bimba; éste es un juego parecido al hockey sobre hierba, nosotros llamabamos "cachavas" a lo que en el hockey llaman bastones, la pelota era de madera. Resulta curioso y original la forma de hacer los equipos. Se ponían las "cachavas" en un montón, se vendaba los ojos a un chaval, y éste iba tirando una "cachava" a la izquierda y otra a la derecha hasta separar todas, cada "chiquito" recogía la suya y sabía cual era su equipo. Sigo nombrando más juegos, el hoyo, chorro morro, había que adivinar si los dedos de la mano eran cuenco, badil o tijera. El marro, la perindola, la peonza, saltar la mula o el burro, el escondite, o escondeverite, los cartones, el aro, la nita, sacar agua del pozo, las alforjas.

    Comer granos de trigo verde con la punta de la lengua, si tocabas otro perdías y seguía el turno a otro jugador.

    Titirifraile o titiritaile, se trataba de adivinar el color de un capullo de amapola, rojo, rosado o blanco. Si pensabas que era rojo, decías fraile, si rosa monja, si blanco titirifraile o titiritaile.

    A la pimpineja, jugaban las madres con los hijos pequeños, consistía en pellizacar las manos mientras se decía:

Pimpineja
la mano la coneja
[...]
Otra variante decía:
Pin, pin
zalamacatín,
vino la coneja
con su sabaneja,
sabaneja real,
vino de por sal,
sal menuda,
vino de la cuba,
cuba de barro,
vino por el caballo,
caballo morisco,
vino el obispo,
obispo de Roma,
para que te acuerdes de mí,
toma.
y le daban un cachete (Recordado por Mª Cruz García).

    Las "chicas" tenían juegos diferentes tales como: el castro, la comba, el corro, pelo pelo hierba, las prendas, las tabas, gallina ciega, el corro, la zapatilla, las alfileres, el veo veo, y otros.

    Las "chavalas" cuando jugaban al corro o a la comba se acompañaban de canciones, entre otras:
Quisiera ser tan alta como la luna...
Mambrú se fue a la guerra...
Estaba el Sr. Don Gato...
Una tarde de Mayo...
Vamos a contar mentiras...
Tengo una mucñeca...
El patio de mi casa...
La pájara pinta...
Al pasar la barca...
Soy la reina de los mares...
El cocherito, leré...
y muchas más.

    Como se puede comprobar había variedad de juegos, sin necesitar juguetes para divertirse. Muchos de los juguetes o elementos necesarios se fabricaban por los mismos interesados.

Celestino Lorenzo

Fotografía 

En esta sección, a falta de un título más significativo, se han agrupado los contenidos que pueden formar parte de ella claramente: Vistas, Estaciones, Atardecer

    Su función básica, es la de servir como contenedor a sus subsecciones de manera que se pueda acceder a su información.  

Vistas desde la torre

A continuación se mostrarán las cuatro vistas -en realidad sólo tres porque hubo un fallo en el revelado de la vista norte- que se tienen desde la torre de la iglesia, donde se puede observar la disposición espacial de San Llorente del Páramo.

   Si pulsa sobre cada una de las fotografías que hay en esta página, se le abrirá una nueva ventana en su navegador con la misma en el tamaño real del que dispone.
 
 

La vista oeste, en la que se aprecia la laguna  que se llama Lantanilla -es un buen lugar para ir a coger ranas-.

 

Una vista a la zona este de San Llorente del Páramo, como puede verse sólo se aprecian tejados, incluído el de la propia iglesia. 

La vista al sur, en la que se aprecia al fondo a la izquierda la laguna conocida como El Tojo , con los dos chopos que la caracterizaban antes de que un vendaval partiera uno de ellos.

Atardecer

En verano, cuando anochece, es posible ver algunos días el cielo de color rojizo. Es todo un espectáculo y que este verano se contempló perfectamente cuando no estaba ninguno de los colaboradores en fotografía -una lástima-.

    Si pulsa sobre la fotografía de esta página, se le abrirá una nueva ventana en su navegador con la misma en el tamaño real del que dispone.

Colaboraciones*

Ideas

    Francisco Javier Redondo
    José Antonio Caminero

Fotografía

    José Ignacio Granja
    Jesús París
    José Antonio Caminero (retoque fotográfico)

Historia y literatura

    Celestino Lorenzo
    Benito Caminero
    José Antonio Caminero

Recursos de Internet

    Francisco Javier Redondo
    José Antonio Caminero

Enlaces

    César Cuesta
    José Antonio Caminero

Agradecimientos

A todos aquellos que aparecen en la sección Colaboraciones, a los que me han dado su opinión, a los que han mostrado interés por leer este libro, a los autores de los libros que usado para crear este sitio, ...

    En general, a todo aquél que desee que le agradezca su participación, por insignificante o indirecta que sea. Gracias.

Información recopilada de: http://www.jimena.com/recursos/trimes~1/primero/historia/feudal/fuero.htm

 

FUERO DE SAN LLORENTE DEL PARAMO

Año de 1262

En el Nombre de Dios, amen. Sea conocido por todos cómo nos, abad de Sahagún, damos a vos, concejo de San Llorente nuestros vasallos, fuero para que viváis por él.
Todos los moradores, por cada suelo que tengan darán, en la fiesta de San Martín, dos sueldos, y dos cuartas de pan por infurciones. Por las heredades que tenéis daréis siete sernas cada año, el que no tenga bueyes con su cuerpo y el que tenga con ellos. Estas sernas se darán dos al trillar en quince días; dos al segar en otros quince días, y las restantes consistirán en traer el pan a Sahagún. En este tiempo se dará a los campesinos pan, vino y carne.
Si alguno se marcha del lugar venderá su casa y la heredad a otro vecino de San Llorente, teniendo de plazo nueve días y un año para la tierra. Si en este plazo no lo vende, la heredad quedará en poder señorial.
El que cometa un homicidio, quebrante una casa, hiera a alguien o cometa algún delito, pagará la multa que el abad establezca. En todos los pleitos que se susciten acudiréis al abad como juez.

Religión

La vida en el mundo feudal estaba determinada por los fenómenos religiosos. La propia organización social era, según se decía en aquella época, reflejo del mundo celestial:
"Al igual que Dios es uno y tres a la vez, la sociedad tiene tres cuerpos indivisibles: los que rezan, los que defienden y los que trabajan"
.
Desde el punto de vista económico, la Iglesia era uno de los agentes económicos más importantes. Los Monasterios eran verdaderos señoríos en los que se mezclaban las actividades religiosas y económicas. Además, la Iglesia recibía numerosas donaciones y herencias, con lo cual acrecentaba sus posesiones. La Iglesia realizaba funciones de protección social, con lo que la pobreza se podía hacer soportable y, en cierto modo la actividad de la Iglesia cumplía funciones de redistribución de la riqueza social.
Los documentos escritos se solemnizaban incluyendo el nombre de Dios, e incluso el calendario se basaba en la sucesión de fiestas religiosas.

Abad

El abad era el máximo responsable del monasterio. A la vez que un cargo religioso, el abad se comportaba como un señor feudal.
Los altos cargos de la Iglesia, como los abades o los obispos eran generalmente designados entre los hijos menores de la nobleza, de tal manera que se les aseguraba el futuro por una parte gracias a la gestión de un señorío, y por otra se fortalecían los lazos entre la institución religiosa y la nobleza, formando un todo frente al resto de la sociedad.
Los monasterios femeninos estaban dirigidos por una abadesa, que tenía las mismas atribuciones religiosas y señoriales que los equivalentes masculinos. Era una de las ocupaciones que permitían a las mujeres desarrollar labores relevantes en la sociedad feudal .

Calendario

El concepto del tiempo en la sociedad feudal no era numérico, como en nuestra época. Si ahora percibimos el tiempo como una sucesión de horas, días meses y años, el calendario era concebido entonces como una sucesión relacionada, ante todo, con las actividades agrarias: labranza, siembra, vendimia, matanza, trilla...
Este calendario agrario se complementaba con otro de carácter religioso: A la matanza del cerdo (San Martín) le sucedía la Navidad. Cuando el alimento escaseaba a finales del invierno comenzaba una época de ayuno religioso, la Cuaresma. La primavera y el nacimiento de los primeros frutos coincide con la Pascua de Resurrección. El final de las labores veraniegas se festejaba con las fiestas patronales de agosto o septiembre, que muy pronto se asociaron a la figura de la Virgen como madre fecunda.

Monasterio

Agrupación de individuos, generalmente del mismo sexo, que deciden hacer de la religión el centro de su vida. Estos individuos se someten a unas normas de conducta a lo largo de su vida diaria. Este conjunto de normas constituyen la Regla de la órden religiosa a la que pertenecen los individuos. El abad es la persona que dirige la vida del monasterio y tiene su reflejo en los monasterios femeninos en la figura de la abadesa.
El monasterio es también una unidad económica o señorío y por lo tanto sus espacios responden a esta triple función: vida en común, vida religiosa y vida económica.
Por último, debe señalarse que muchos monasterios cumplían una función social de acogida y protección a sectores desfavorecidos de la sociedad.
Plano de un monasterio

Feudalismo

Sistema de organización social que se basa en un pacto de fidelidad entre dos personas, el señor y el vasallo, en virtud del cual se comprometen a mantener una serie de obligaciones mutuas. El marco territorial en el que se desarrolla la relación feudal es el señorío.
En el pacto feudal se incluyen aspectos económicos como la tributación y las limitaciones a la libertad de mercado; se asignan al señor atribuciones políticas; se le inviste de autoridad judicial e incluye aspectos sentimentales, ya que el señor asume el papel de un padre más o menos riguroso para con sus hijos, de tal manera que el amor y el odio no estaban excluidas dentro de estas relaciones, en especial en el primer feudalismo.

Señorío

Es la unidad territorial de carácter económico y político característica del feudalismo. En un señorío podemos distinguir:

Aspectos económicos
Aspectos no económicos

Señorío: Aspectos económicos

El señorío típico es autárquico, es decir, consume lo que produce y produce lo que consume. Por lo tanto se inserta en una economía de claro predominio agrario.
En un señorío típico se suele distinguir entre terra dominicata o del señor y terra indominicata o mansos de los campesinos. Sobre la terra dominicata los señores tenían la plena propiedad salvo en lo que se refiere a su compra y venta, ya que en su mayoría estaban vinculadas y no se podían vender. Los campesinos estaban obligados a trabajar unos días al año en estas tierras del señor.
En cuanto a la terra indominicata, que estaba dividida en pequeñas parcelas o mansos, el señor tenía la propiedad teórica y los campesinos el derecho de uso que solía ser hereditario.
Mapa de un Señorío

Señorío: Aspectos no económicos

En un señorío cabían además de las relaciones económicas las no económicas. El señor era el jefe político, y como tal cobraba impuestos, imponía multas y ejercía funciones judiciales. Además, era bastante frecuente que retuviera el poder judicial, es decir, era el juez oficial. Tal acumulación de funciones daba a los señores una cantidad enorme de poder y podía dejar indefensos a sus subordinados.

Libertad económica: limitaciones

En el feudalismo clásico, los individuos veían limitada su capacidad para desarrollar las iniciativas económicas. Los pactos feudales obligaban a los campesinos a moler en el molino del señor, a cocer en su horno, a herrar e su herrería.... éstos eran los monopolios señoriales. El señor, incluso, podía tener el derecho de primicias, es decir, el derecho a vender sus productos antes que nadie.
Los bienes económicos veían limitada su circulación. Una gran cantidad de impuestos (pontazgo, impuesto por cruzar un puente; portazgo, por traspasar el recinto de una ciudad, etc.). La tierra, principal riqueza económica, no podía comprarse y venderse libremente. Un claro ejemplo eran los bienes vinculados. Estos eran propiedad de un cargo nobiliario (Ducado, condado), pero un conde o duque en concreto no podía venderlos porque las leyes lo impedían ya que pertenecían a la familia. Incluso un bien económico como el trabajo no circulaba libremente, ya que los campesinos en muchas ocasiones no podían moverse sin permiso del Señor o se veían multados, cuando no totalmente desposeídos si lo hacían.
En las ciudades los gremios, asociaciones de mercaderes y artesanos limitaban la cantidad, calidad y precio de las mercancías, con lo que se eliminaba la competencia y se limitaba el desarrollo de las actividades industriales. En este sentido, los gremios son el reflejo en la ciudad de la sociedad feudal.

Obligaciones feudales

En el sistema feudal, ambas partes, señores y campesinos establecen un pacto en el que las dos partes adquieren una serie de obligaciones mutuas:

Obligaciones del señor

Obligaciones de los campesinos


Obligaciones feudales del señor

El señor tenía dos obligaciones básicas para con sus vasallos: el auxilium y el consilium.
El consilium, que podemos traducir por consejo, refleja el carácter de relación personal entre el señor y su subordinado. De hecho, este concepto refleja muy bien el caracter de relación personal entre dos personas. En cierto modo, el señor era una especie de padre para con su vasallo y, como tal, suscitaba sentimientos de amor y odio.

El auxilium era la obligación del señor de asegurar la integridad y supervivencia de sus vasallos. La integridad y seguridad eran obligaciones militares del señor. La supervivencia se aseguraba entregando medios, en forma de tierras por lo general, para que el vasallo se asegurara un sustento.
Obligaciones feudales

Obligaciones feudales del campesino

Si las tierras entregadas por el señor eran suficientes, el vasallo podía convertirse en señor de otros vasallos. Pero las obligaciones de los subordinados resultan significativas cuando llegamos a los campesinos, los que directamente trabajan la tierra. En primer lugar, deben pagarse unas rentas a cambio del uso de las tierras cedidas por el señor. Estas rentas se podían pagar en especie, como las infurciones (alquiler de la vivienda) de las que habla el texto. Son frecuentes también las sernas o pagos en trabajo en las tierras del señor. Con el paso del tiempo se hicieron frecuentes las rentas en dinero.
Estas obligaciones son normales desde nuestro punto de vista. En cierto modo son una compensación por la cesión de tierras por parte del señor. Pero tabién a éste se le debe obediencia. De hecho el señor se convierte en jefe político del feudo y en razón de ello cobrar impuestos; suele ejercer las funciones de juez. Incluso puede limitar los movimientos de los campesinos. En algunas ocasiones puede llegarse a extremos intolerables como los 6 malos usos en Cataluña.
Ver también: Obligaciones feudales del señor

Señores, vasallos, campesinos

La sociedad feudal se organiza como un sistema de relaciones persona a persona que tienen obligaciones mutuas. De esta forma puede concebirse el sistema social como una pirámide, pero las personas no están relacionadas entre sí. Existe un dicho medieval: "El hombre de mi hombre no es mi hombre". Es decir, el señor de mi señor no es mi señor: el vasallo tiene obligaciones con el señor pero no con el señor de su señor.

Agricultura

Es la base económica de la sociedad feudal. Se trata de una agricultura de subsistencia, muy primitiva y con escaso desarrollo técnico. El campesino, justo en el nivel de supervivencia apenas tiene lo necesario para subsistir y por ello no puede invertir en la tierra ni en medios técnicos para mejorar la producción. El cereal es el cultivo principal y el barbecho la forma tradicional de aprovechamiento del terreno. Debe tenerse en cuenta que hasta el Descubrimiento de América las especies alimenticias eran muy limitadas (no existía el maíz, la patata, el tomate....)

Fuero

Es el conjunto de normas por las que se rige una comunidad. En el sistema feudal un reino no se rige por un conjunto de normas comunes, sino que cada señorío tiene sus fueros en relación con el contrato realizado con el señor y en los que se expresan las obligaciones de las partes.

Mujer

La presencia de la mujer en la sociedad feudal era poco importante en la vida pública. Las leyes de herencia excluían a la mujer de la propiedad. únicamente la viudedad o los cargos de responsablidad en monasterios permitían a las mujeres desarrollarse más allá de las funciones como madre o trabajadora.
Sin embargo, el papel productivo de la mujer era, al menos, tan importante como el del hombre ya que junto a las tareas caseras desempeñaba las de administración del hogar y los trabajos como campesina codo a codo con los hombres.

 

Seis malos usos

Los seis malos usos o abusos son unos contratos feudales que implican a un nutrido grupo de campesinos catalanes (payeses de remensa) y que constituyen unas obligaciones desmesuradas de éstos respecto a sus señores. Estos seis malos usos son:
  1. intestia: El señor recibe parte de los bienes del campesino si muere sin hacer testamento
  2. eixorquia: El señor recibe parte de los bienes del campesino si muere sin descendencia.
  3. cugucia: El señor recibe parte de los bienes del campesino si su mujer comete adulterio
  4. firma d’espoli: El señor recibe una cantidad por la boda de la hija del campesino.
  5. arcia: El señor recibe una cantidad si el campesino sufre un incendio
  6. remença: El señor recibe una cantidad si el campesino decide abandonar la tierra.


Esquema de un Señorío

  1. Monte(reserva señorial)
  2. Casa del señor
  3. Terra Dominicata (tierras de cultivo del señor)
  4. Aldea
  5. Terra Indominicata (Tierras de labor de los campesinos)
  6. Molino (Monopolio del señor)


Esquema de un Monasterio

En un monasterio hay espacios de todo tipo:

 

Religiosos
Culturales
Comunales
Económicos
Sanitarios
Además de las tierras que le rodean, ya que a la vez es un señorío.
 

ANTECEDENTES HISTORICOS