A pesar de éste y otros documentos poco sabemos de su vida: Bahillo
se mueve en la órbita de Carrión de los Condes y del obispado de
Palencia, sin que se conserve el más mínimo vestigio de estos años.
1350 En los años centrales del siglo XIV aumenta la información:
+ sabemos que Bahillo poseía tres parroquias: Santa María, San Andrés
y San Pedro, poseyendo un total de 14 clérigos;
+ también conocemos que Bahillo era lugar de behetria, lo que significa
que sus habitantes podían elegir a su señor, aunque esta prerrogativa
ya estaba muy matizada, poseyendo Juan Rodríguez de Cisneros dicho
privilegio. Igualmente conocemos lo que pagaba el pueblo de impuestos,
los cuales eran múltiples y recibían nombres llamativos, como
martiniega e infurción, y se abonaban en maravedíes al rey o al señor.
LA ÉPOCA DE APOGEO Manteniendo la situación anteriormente
descrita llegamos al 1492, año de la expulsión de los judíos, de la
conquista de Granada y del descubrimiento de América, acontecimientos
que no sabemos hasta que punto pudieron afectar al desarrollo de nuestro
pueblo, pero que marcan el inicio del periodo dorado de la corona
Castellana y de Tierra de Campos, comarca donde se ubican los
principales centros del poder político y económico del mundo.
En consonancia con este apogeo, de finales del siglo XV y del siglo
XVI se conservan abundantes muestras constructivas y decorativas,
fundamentalmente religiosas, como los edificios de nuestros templos, sus
altares y su orfebrería, sin que podamos olvidar la bella entrada de la
iglesia parroquial, su magnífico retablo mayor de 1570 y la cruz
procesional, expuesta en Las Edades del Hombre.
Tampoco debemos pasar por alto que en estos años se crean las
provincias, perteneciendo Bahillo a la de Toro.
LA DECADENCIA A finales del siglo XVI se inicia un largo
periodo de crisis, con sequías, epidemias, impuestos abusivos y mal
utilizados, …, lo que sumió a nuestro pueblo en una fase de
desmoronamiento, con disminución de la población y estancamiento de la
agricultura, su base de subsistencia, lo que origina que nos queden
escasos restos materiales de estos años, e incluso la iglesia, a la que
iba destinado el 10% de toda la producción, no emprende ninguna obra de
consideración, conformándose con mantener los edificios existentes y
realizar algún pequeño retablo.
El suceso más relevante se puede fechar en 1626, año en que se paga
3360 ducados al rey Felipe IV para conseguir la categoría de villa y no
depender de Carrión de los Condes, lo cual debía ser muy beneficioso
porque supone una cifra realmente alta. No nos olvidemos que en ese año
Bahillo contaba con 112 vecinos, aproximadamente 500 habitantes.
PRIMERA MITAD DEL SIGLO XIX Así llegamos a 1789, año en que
estalla la Revolución Francesa, lo que origina profundos cambios en
todos los sentidos, aunque a nuestro pueblo tardará años en afectarle
plenamente.
Recordemos que Bahillo pasa a depender de la provincia de Palencia;
que los señores particulares dejan de cobrar impuestos, que se unifican
las leyes para que no haya abusos y que la iglesia ya no recibe el 10%
de la producción, a la vez que se la confisca sus numerosas posesiones.
HACE 150 AÑOS Pero veamos algunos datos de hace 150 años:
Bahillo tenía 551 habitantes, con una escuela frecuenta por 60 niños,
repartiéndose por el término municipal 8 fuentes, a pesar de lo cual
los habitantes cogían el agua, para el consumo, directamente del río.
Se cultivaba trigo, cebada, avena, titos, yeros, vino, peras,
ciruelas y hortalizas; se criaba ganado lanar; se cazaban liebres y
perdices; y se pescaba barbos; destacando las producciones de trigo y
vino. Un jornalero podía ganar de 3 a 5 reales diarios, depende la
estación del año y la demanda.
La industria se reducía a tres molinos harineros y a algunos telares
para lienzos; sin que nos olvidemos del hospital y de la posada, ésta
última de titularidad municipal, así como de las calles sin empedrar,
de los caminos intransitables en invierno, de la única iglesia
parroquial que se conserva, de las tres ermitas existentes (Santa Cruz,
Santo Cristo del Humilladero y de Nuestra Señora de Gracia, ya con el
cementerio) y del presupuesto municipal, el cual ascendía a 2000
reales, unas 500 pesetas.
HACIA EL MUNDO ACTUAL La situación anterior evolucionó
lentamente durante cien años: se perdió el hospital, la posada, dos
ermitas y dos molinos harineros, pero apareció el asfalto en las
carreteras, la luz eléctrica, el cuartel de la Guardia Civil y la
farmacia. Pero a partir de los años sesenta la mecanización del campo
y el éxodo rural ha modificado radicalmente la forma de vivir de las
gentes, originado realidades contrapuestas, ya que por un lado nuestro
pueblo se vacía de moradores, pero a la vez, la calidad de vida de sus
habitantes se incrementa.
En 1.996 conservaba nuestro pueblo 150 habitantes, con una media de
edad que oscila entre los 50-54 años, lo que indica que la disminución
de población va a continuar, pero, a la vez, el agua corriente, el
asfaltado de las calles, los electrodomésticos, la televisión, el
automóvil, la maquinaria agrícola, el teléfono y la concentración
parcelaria han transformado totalmente la vida diarias de los habitantes
de Bahillo, y aunque nos parezcan que son elementos unidos siempre al
hombre, que las nuevas generaciones pregunten a sus padres y abuelos, y
ellos les contarán como se vivía sin todos esos "servicios
imprescindibles" según nuestra idea actual.
A todo lo anterior hay que sumar las últimas obras realizadas con
ayuda del PRODER, de la Diputación o de la Junta, como la adecuación
de las márgenes del rió Ucieza, de varias fachadas de nuestra
arquitectura tradicional, de la biblioteca, de la sala de reuniones de
la Asociación Cultural -Mujer Rural- de Nuestra Señora de la Asunción,
etc., etc., todo lo cual va destinado a mejorar nuestro nivel de vida,
objetivo prioritario del trabajo de los concejales y del alcalde del
ayuntamiento, al que recientemente hemos vuelto a dar nuestro voto de
confianza.
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