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Municipio de la provincia de Palencia situado a 62 km al NO de su capital, a
orillas del río Valdecurriada, a 880 m de altitud, con 264 habitantes y 52,06
km². Destaca la iglesia parroquial de San Andrés. Extraído de la revista Agora- Abril 2002 La comarca:
Información recopilada de: http://quintanilla.turincon.com SITUACION Y MARCO GEOGRAFICO Municipio de Castilla y León en la comarca palentina de Saldaña (Valle), de la que su cabecera municipal (a 886 m/a), Quintanilla, dista 9 km. Pertenece al partido judicial de Carrión de los Condes (a 18 km), está a 58 km al N de Palencia, a 91 de Burgos, a 118 de Valladolid, a 115 de León, a 180 de Santander, a 245 de Bilbao y 275 de Madrid. Las carreteras que atraviesan el término son las de Saldaña-Masa (P-240) y a Carrión, que pasa por Villaproviano camino de La Serna (P-241), Nogal de las Huertas y Población del Soto. Además de estas carreteras autonómicas de tercer orden, existen las vecinales a Portillejo, Villantodrigo y Villarmienzo. Villaproviano, Quintanilla, Velillas y Villarmienzo cuentan con transporte público, pues pasa la línea de autocar Palencia-Villaverde de la Peña. Hasta la popularización del automóvil, el transporte de personas y cargas pequeñas entre las márgenes izquierda y derecha del Carrión (popularmente río Mayor) se hacía por el vado de El Traidor, con el que quedaban conectadas Quintanilla y Renedo de la Vega. El término municipal, 52,06 km2, cuenta con los núcleos de Portillejo (910 m/a), Quintanilla de Onsoña, Velillas del Duque (880 m/a), Villantodrigo (900 m/a), Villaproviano (880 m/a) y Villarmienzo (910 m/a).
Iglesia de San Miguel (Portillejo), construida en ladrillo y mampostería. El terreno es ondulado y lo baña el río Ucieza y sus afluentes, entre los que están el Valdecuriada y el arroyo del Cornón. El primero de estos dos pasa por Quintanilla y Villarmienzo y tiene su origen en el río Valdeperales, que nace el las lomas que separan el Carrión de la Valdavia. Además el río Carrión es el límite occidental del término. La maxima altura del termino municipal es el Monte Redondo (985 m/a), situado al Norte de Villantodrigo. El caudal de estos ríos acusa un importante estiaje en verano. Alcanzan los máximos caudales en invierno. En diciembre de 1995 y enero de 1996 el Valdecuriada se desbordó y causó daños que fueron reparados por el Proyecto complementario de reparación de daños por inundaciones en las canalizaciones del río Valdecuariada (BOE, 1998, 28 de setiembre). Las actuaciones de reparadoras consisten en la aportación de 32236 m2 de tierras de reposición de taludes, 25789 m2 de reposición de banquetes, retirada de 12000 m3 de grava y plantación de 1870 árboles. El suelo es arcilloso, poco profundo y no existe el regadío. En 1960 se dedicaban 4400 Ha a trigo, 80 a cebada, 200 a avena, 20 a almortas, 100 a titos y 106 a yeros. Los índices de producción por Ha eran 8 Qm para el trigo, 11 para la cebada, 7 para la avena, 8 para las almortas, 9 para los titos y 9 para los yeros. La viña ocupaba 7 Ha. La superficie sin cultivar es de 300 Ha. Tradicionalmente ha habido lobo y caza menor. En el Ucieza y el Valdecuriada se pescaban barbos y truchas. En 1961, la cabaña pecuaria estaba compuesta por 250 cabezas de ganado mular, 12 de caballar, 30 de vacuno, 2 de asnal, 160 de cerda, 2200 de lanar, 7 de cabrío, 2500 gallinas, 675 conejos y 38 colmenas. Había por entonces tres granjas avícolas. Las industrias, según la misma relación topográfica de Mariano González Díez, que data del año 1960, eran dos herrerías, dos carpinterías y una tahona. El suministro de pescado en los pueblos de la subcomarca La Loma de Saldaña correspondia al pescadero de Villaproviano hasta la década de 1960. La evolución demográfica (ss. XIX-XX)
(Fuente: Censo de población y viviendas>, 1857-1991; y Padrones municipales.)
Los trabajos de prospección arqueológica del Pr. Alfonso Moure Romanillo realizados a mediados del la década de 1980 y publicados por María del Rosario Alonso Silio dieron como resultado el descubrimiento de varios yacimientos arqueológicos de diversas épocas en el término municipal: uno correspondiente a la Edad del Bronce (1800-800 a. C.), próximo a Quintanilla de Onsoña, y otro de la Edad del Hierro en el pago de Relobón (cerca de Villaproviano), que son las muestras de actividad humana más antiguas de nuestro territorio. Edad del Hierro. Cronología de los Vacceos
(Fuente:LÓPEZ MONTEAGUADO, Guadalupe (1995). "Los celtas de la Peninsula Iberica", en KRUTA, Wenceslas. Los Celtas. Madrid: Edaf.) Los yacimientos romanos en el término municipal son ciertamente abundantes: Los Melgares, Las Quintanas y La Serranilla, próximos a Quintanilla; y Los Cornonones, en Velillas. Todos ellos aparecen en el inventario arqueológico dirigido por el Pr. Moure Romanillo. Javier Cortes y Domiciano Rios nos han dado a conocer la villa romana de Villaproviano, en la margen izquierda del rio Carrion, con materiales de los siglos II y III d.C. Los hallazgos en este emplazamiento no constatan una posible destrucción. De época romana son también los indicios de actividad alfarera hallados en: Los Melgares, término situado al norte de Villaproviano, donde existió hasta la década de 1970 un alfar de tégulas que fue destruido por una pala excavadora que realizaba trabajos de Concentración Parcelaria. Cortes y Ríos recogieron en esta zona una tégula con marca. Fuente de San Esteban, pago próximo a Velillas del Duque donde J. Cortes y D. Ríos señalan la existencia de un alfar. En superficie aprecen, en efecto, abundantes desechos de horno, especialmente tégulas y ladrillos, así como numerosos adobes vitrificados. Las Quintanas, así se denomina el lugar próximo a Quintanilla donde se aprecian restos de una pared de un posible horno, ubicado al pie de una cárcava y de las inmediaciones de una villa tardía.
(Fuente:GONZÁLEZ, Julio (1982), en "Cuestiones de repoblación de tierras palentinas". Palencia en su historia. Palencia: Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Palencia.) El primer documento referente al pueblo es de diciembre de 1166 y se encuentra en el fondo del monasterio de Santa María de Sandoval, hoy en el Archivo Histórico Nacional de Madrid. En él se denomina a nuestro pueblo Quintanela de Don Sona, "in terra de Saldania", y pertenecía a la sazón a los hermanos Sona Bacon y Sancha Bacon, que para J. Rodríguez (1981), "sin duda nietos del Don Sona originario, pues lo poseían por herencia de sus parientes". Por tal documento Sona Bacon dona a su hermana Sancha los bienes heredados de sus padres en Santa Colomba de Boñar, Villa Caboi de Cea (Villacalabuey) "et in terra de Saldania in Relea, in Quintanela de Don Sona; in terra de Avia prenominata Villa Probiano". Como testificantes figuran, entre otros, un Monio Sonat de Villacalabuey, de Relea los vecinos Diabuisu Iohanne Pedrit y Martin Pedrit, de Quintanilla Pedro Sonat, Nunu Sonat y Gonzalvo Fernandit y de Villaproviano Fernando Iohannes"et alios", con "totum concilium de Valle Viridi". Esta carta documento nos dice los apellidos de los primeros habitantes de nombre documentado de nuestras localidades de Quintanilla y de Villaproviano: Iohannes (Ibáñez), Fernadit (Fernández) y Sonat. Probablemente este último patronímico, perteneciente a las testes antes mencionadas, revela la misma descendencia de Sona o Sonna, que su genitivo latinizado daría Sonatis o Sonati, en tanto que la forma Sonna se romanceó en Sonia o Soña, según J. Rodríguez (1981). Este último nombre podría proceder de Sunna, nombre germánico que tendría como forma moderna Sonacio y que significa "brillante". A finales del siglo XIII, Quintanilla mereció la atención del hospital carrionés de la Herrada por medio de su comendador Frey Pero González, asistido por su cabildo de freires, y concedio al pueblo una notable carta de fueros. La carta foral, rica en informaciones del momento de su elaboración como de épocas anteriores, nos dice que Quintanilla había sido donada al Hospital de la Herrada por doña María condesa de Urgel, que como suponemos con J.Rodríguez (1981), es María Pérez de Ansúrez, viuda de Armengol V de Urgel e hija de Pedro Ansúrez. Esto, por tanto, se produjo a principios del siglo XII. El documento, fechado "en el Espital veinte y tres días de diciembre era de M e CCC e XXX años", nos ofrece notables semejanzas con las cartas forales con el mismo origen en el fuero de Carrión (derivado del de León), y estas son las de Villaturde y Vega de Doña Olimpa. En varias figuras resultaba coincidente con el de Vega. El texto se inicia con la fórmula notificatoria común a los tres fueros hermanos ("sepan quantos esta carta vieren...") a la que sigue una sencilla dispositio por la cual el comendador y su cabildo dan "fuero a los nuestros vasallos que nos avemos en Quintanilla Donssoña, los cuales nos dio doña Maria la Condesa Durgel que Dios perdone por su alma". En primer término se pretendía explicar el contenido de sus fueros, que desarrollará en diez reglas o capítulos, según la división convencional que hacemos al efecto: 1. - "Conviene a saber los fueros que les damos: Damosles que puedan vender los suellos en que moran, e los huertos, e las eras e los prestamos". Como es natural, la facultad de vender queda condicionada por dos circunstancias esenciales: que los vasallos sean siempre sus solariegos y que no vendan ni enajenen cosa alguna a favor de hidalgos, caballeros o mujeres, de modo que el señorío no se menoscabe. 2. - "Et estas tierras e estos solares e los huertos e las eras sobredichas e aprestamos en tal guisa que seades siempre nuestros solariegos e que non podades vender nin enajenar ningunas casas de todas estas sobredichas a fijosdalgo nin a cavallero nin a hembra, salvo a labrador que faga a nos todo nuestro fuero". El natural complemento de esta facultad de vender se desarrolla en la penúltima regla del texto, donde se dispone que "si en los non fallaredes a quien vender el suello con el prestamo segont sobredicho es, que vedes la lave al nuestro merino deste logar e que non podades destechar de las casas nin levar ende las puertas nin ninguna cosa". El ámbito de los terrenos aprestamados se describe así: "Conviene a saber cuales son: "La tierra mayor de la Loma sobre la carrera que va a sejar, e la tierra de tierralbo que va contra el Arroyo del Vall de Seda o otra tierra a la majada que va a los molinos de don Gonzalo Gomez, e la otra tierra a la frontada que es contra Villiellas e la tierra de carrera de doña Sancha al Otero de Sant Loreynte, e otra tierra a la carcava de Domingo Martines e a la carcava del agua." El censo anual, coincidiendo con los otros textos del grupo en cuanto a la fecha de su pago, se dará por San Miguel (29 de setiembre), consistiendo aquí en una fanega de trigo y otra de cebada, dos sueldos y nueve dineros por cada sueldo, más veinte maravedíes de martiniega por San Martín: 3. -" Et el fuero que nos avedes faser. Conviene a saber, por San Miguel darnos cada suello, e por San Martin veinte maravedis de Martiniega". Subsiste el arbitrio del yantar, pagadero por San Juan: "e por Sant Juan ocho maravedis de yantar", y se impone la prestación de cuatro sernas, por las épocas consignadas en Vega y Villaturde: "e quatro sernas cada año, una serna a sejar e otra a trillar e otra a sembrar e otra a barbechar, e estas que las dedes cada uno a su saçon en el tiempo que nos las demandaremos. E el dia que fueredes a la serna, que vos den almuerzo pan e viño, e a yantar pan e viño e conducho". La mañería, signo de malos fueros, consiste en la carta de Quintanilla en seis maravedíes y otros seis sueldos al merino: "e que nos dedes por mañeria seys maravedies e al merino cuatro sueldos de la moneda de la guerra". En cuanto a "calloña e furto e quema e fuerza e omeciello, quien lo fesiere passe por su derecho". Es una regulación abstracta que no señala las penas, aunque por analogía con el fuero de Villaturde, que en este punto se remite al "fuero de la villa de Carrión", queda suponer que así este de Quintanilla como el de Vega debieron de regirse por el mismo patrón penal. Y para que todo ésto sea firme y no venga en duda, la carta foral finaliza con "damos vos una carta abierta e sellada con nuestro sello colgado en testimonio". Cerca de nuestros pueblos estaba el monasterio cisterciense de la Vega, situado en Lerones cerca de Saldaña. A él pertenecían Portillejo, Villaproviano, Fuente Andrino y Renedo del Monte y los pueblos desaparecidos de Mañueco, Vallarna y Villalaud, entre otros (J. Pérez-Embid 1986). Nuestros pueblos del término de Quintanilla forman parte de la merindad de Saldaña a mediados del siglo XIV. Cada uno pertenece a un señor. Así, en 1352, el Becerro de las Behetrías dice sobre Portillejo que "... este logar es de behetria, e son uasallos de Iohan Rodriguez de Çisneros cuyos naturales son, e que son naturales don Nunno e los de Uilla Lobos... Dan cada anno al Rey por martiniega... LXXI m[aravedies]... Pagan al Rey moneda e seruiçios e que non pagan ya[n]tar nin fonsadera". Según el Becerro de las Behetrías, Quintanilla es en 1352 un abadengo. Las dos terceras partes del pueblo son de la abadesa de San Felices de Abia. La otra tercera parte es del Hospital de la Herrada, situado en Carrión y creado por don Gonzalo Ruiz Girón, mayordomo del rey. Sus vecinos pagan al rey moneda y servicios. Están exentos de pagar martiniega, yantar y fonsadera, añadeiendo el documento que sus gentes no pagaron nunca tales tributos. Los derechos de sus señores son, por entonces: en concepto de infurción al señor, "cuyo es es el solar en que mora", dos fanegas de pan, mitad trigo y mitad cebada, y cinco maravedíes. Sobre Villaproviano dice el documento que es "... logar de
behetria, e son uasallos de Gonçalo Gonçalez Guadiana, e son naturales don
Nunno e Iohan Rodrigez [sic] de Çisneros e los Girones e los de la Serna.
"Dan cada anno por martiniga [sic] CXXXI maravedis, e destos lieua el Rey
las tres partes e el sennor cuyos uasallos son la quarta parte... Pagan al Rey
moneda e seruiçios e que non pagan yantar nin fonsadera". Según el censo de 1591, publicado por Martínez Díez en su trabajo para el libro Palencia en su historia (1982), Quintanilla, Portillejo, Villarmienzo,Villantodrigo y 25 localidades más que formaban parte del juzgado de Saldaña, tenían 493 vecinos pecheros,es decir, que pagaban tributos. Esta cifra significa una media de 17 vecinos por cada lugar de la jurisdicción. En 1656, con el establecimiento de nuevos límites para la provincia de Palencia, Quintanilla, por su pertenencia al partido de Carrión, pasó a formar parte de la provincia de Toro, en la que también se integraron Portillejo, Villantodrigo, Villaproviano y Villarmienzo.Velillas, que era señorío del duque del Infantado, se mantuvo en la provincia de Palencia. A mediados del siglo XVIII cuando se realizaban los trabajos del catastro de la Ensenada, que nos han dejado una información abundante sobre aspectos económicos y sociales de nuestros pueblos nos encontramos en ellos los siguientes profesionales y lo que cobraban por jornada:
En 1785, Quintanilla formaba parte del partido de Carrión (provincia de Toro) y era un realengo al frente del que estaba un regidor pedáneo subordinado al Alcalde Mayor del señorío de Saldaña. A efectos de la administración de justicia, era un lugar de jurisdicción ordinaria. La misma situación se daba en Portillejo, Villantodrigo, Villaproviano y Villarmienzo, pero no en Velillas. En 1787, según el censo de Floridablanca, nuestros pueblos tenían la
siguiente una estructura socioeconómica:
(# sin datos) En 1833, con la creación de las provincias actuales, se puso fin a la difícil organización territorial de las tierras de la monarquía hispánica y se modernizó el aparato del Estado para crear la España que conocemos. Como consecuencia de la nueva organización administrativa racional, se creó en 1834 el partido judicial de Saldaña, al cual pasaron a pertenecer nuestros pueblos hasta la década de 1970, con 1716 km2, que se extendía desde Herrera de Pisuerga, en el límite con Burgos, hasta San Andrés de Regla, en la linde con León. Hacia 1850, el corresponsal del diccionario de Pascual Madoz correspondiente a Quintanilla describía así el pueblo: "QUINTANILLA DE ONSOÑA: l. con ayunt. al están agregados Portillejo, Velillas del Duque, Villantodrigo, Villaproviano y Villarmienzo en la prov. de Palencia (11 leg.), part. jud. de Saldaña (1 1/2), aud terr. y c.g. de Valladolid (17) y dioc. de León (17): SIT. en un valle despejado a una leg. del río Carrión y dominada por E. de una cuesta de bastante elevación denominada de San Juan; su CLIMA es algo frío por ser muy combatido por todos los vientos y algo propenso a calenturas intermitentes (aspecto, el de las enfermedades más propensas, sobre el que dice algo en las informaciones relativas a todos los pueblos y ciudades de España). Consta de 30 CASAS de regular construcción inclusa la del ayunt.; escuela de primeras letras concurrida por 18 niños y 12 niñas, retribuida por los padres de los alumnos; una fuente de buenas aguas; igl. parr. (San Andrés) servida por un cura de provisión ordinaria; la ermita de San Juan al E., de la que quedan algunos paredones (la relación topográfica correspondiente a Villaproviano nos da el nombre completo de este templo: San Juan de Otero, situado en el lugar del mismo nombre que linda con el pago de Valdefrailes del término de Loma de Ucieza y no distante de Gozón). El TÉRM. confina por N. con el de Velillas del Duque; E. Villarmienzo; S. Villaproviano, y O. Portillejo; el TERRENO es de monte y llano y es de buena calidad, y muy particularmente la parte regada por el arroyo Valdacuriada; al rededor [sic] del pueblo hay un pequeño plantío de viñas: los CAMINOS son locales y en mal estado: la correspondencia se recibe de la estafeta de Saldaña tres veces a la semana. PROD: trigo, cebada, centeno, avena, lentejas, yeros, lino y vino de mala calidad (hacia 1850), se cria ganado lanar, caballar, de cerdo y vacuno; caza de liebres, perdices y conejos. IND.: la agrícola. POBL.: 16 vec., 83 almas. CAP. PROD.: 11,000. IMP.: 570."
Patio de la Casa del Recaudador, a finales del siglo XIX
vivienda del recaudador de impuestos y hoy centro de turismo rural En los difíciles días de la Guerra Civil (1936-1939) comisarios gubernamentales del bando sublevado, en el cual quedó nuestra tierra, visitaban Quintanilla a la búsqueda de trigo, que hasta San Andrés se escondía en el viejo cementerio ya desaparecido para no ser visto. En el siglo XX, concretamente en 1956, la parroquia de Quintanilla ha pasado
de pertenecer a la diócesis de León a formar parte de la de Palencia.
Detalle de la iglesia parroquial de San Andrés Apóstol.
Algunos de los mozos que construyeron la carretera provincial de Portillejo (Foto: Primavera de 1965). El siglo XX ha sido el de la llegada de la modernidad en términos
convencionales: asiacut&e; la electricidad a Quintanilla llegó hacia 1955 y
el teléfono fue instalado a principios de la década de 1960 en la tahona. FUENTES Libro becerro de las behetrías. Edición y estudio de Gonzalo Martínez Díez. León: Archivos Leoneses, 1981. BIBLIOGRAFÍA CORTES, Javier; RÍOS, Domiciano (1979). "Aportación a la carta arqueológica de Palencia". Publicaciones de la Institución Tello Téllez de Meneses, nº 43. GONZÁLEZ DIEZ, Mariano (1960). "Quintanilla de Onsoña". Diccionario geográfico de España. Madrid: Ediciones del Movimiento. MADOZ, Pascual (1850). "Quintanilla de Onsoña". Diccionario estadístico, geográfico, histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid: Pascual Madoz. (Reprint: Valladolid: Ambito, 1984) MARTÍNEZ DIEZ, Gonzalo (1982). Palencia en su historia. Palencia: Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Palencia. ALONSO SILIO, María del Rosario et al (1987). "Inventario arqueológico de la provincia de Palencia". (1er: 1985: Monzón de Campos) Actas del I Congreso de Historia de Palencia. Palencia: Diputación Provincial. PÉREZ-EMBID, Javier (1986). El Císter en Castilla y León: monacato y dominios rurales (s. XII-XV). Valladolid: Junta de Castilla y León, Consejería de Educación y Cultura. [Tesis doctoral, dirigida por M.A. Ladero Quesada, presentada en la Universidad de Sevilla]. RODRÍGUEZ, Justiniano (1981). "Carta foral de Quintanilla de
Onsoña". Palencia: panorámica foral de la provincia.
Palencia: el Autor.
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