Recorrido histórico -artístico por Saldaña
José A Abia de Prado
Del LIBRO CONMEMORATIVO DE LAS BODAS DE PLATA DEL INSTITUTO DE SALDAÑA
Saldaña, asentada en la orilla del río Carrión, en la confluencia misma de la árida y ardiente tierra de la Loma y de la fresca, feraz y frondosa Vega saldañesa, “una de las más productivas e, indudablemente, las más hermosa de Castilla”, al decir de un curioso investigador, debió tener su asiento -no se sabe bien si íbero, celta o celtíbero- en el cercano y elevado cerro de la “Morterona”, donde años atrás, en unas excavaciones llevadas a cabo, se encontraron vestigios de estas lejanas épocas, así como de los tiempos vacceos y zalenos. Pero también es cierto que esta tierra saldañesa fué hollada por el hombre de épocas anteriores, como nos demostró un infatigable investigador de la historia local, en uno de sus trabajos: “Es innegable que Saldaña existió en los tiempos prehistóricos, sobre todo en el neolítico, si atendemos a los numerosos hallazgos de hachas, cuernos, punzones, empuñaduras y otros utensilios en el vientre terráqueo de la colina de la Morterona, así como una gran piedra o monolito con la divinidad del Sol”.
Es notorio el carácter guerrero de los Celtíberos, pero al llegar a estas tierras saldañesas y ver que en su amplia Vega encontraban abundante pasto para sus ganados, madera para sus construcciones, caza y pesca para su diario sustento, y tierra feraz para trabajarla y hacerla producir, asentáronse en ella, y sin abandonar sus
costumbres guerreras, se dedicaron a la agricultura y el pastoreo. De la influencia que Saldaña ejerció sobre este pueblo debió de ser grande, ya que, al
principio de la penetración romana, y aún antes, esta Villa era cabeza de los pueblos
zalenos, y, como tal, aquí se acuñó y selló moneda de oro y plata, como atestiguan los varios ejemplares existentes en museos, y que en este término se encontraron, con la inscripción, “Zalen-Gili-Zalen”,(Pueblos o ciudad de Zalen).
Saldaña, pues, es una población de las más antiguas de España, demostrada su existencia desde mucho antes de la venida de los romanos, incluso, según algunos autores, con el antiguo nombre de “Saldania”. De esta época romana existen vestigios irrefutables de esta importante población, como ha sido puesto de manifiesto en las distintas excavaciones realizadas, así como de los hallazgos que se han dado: cimentaciones, resto de castros, muros, piedras miliares, monedas, barros, silos, necrópolis, viviendas..., así como las diversas lápidas de importantes personajes “saldaniensis” existentes en diversos museos, algunas de ellas de interés excepcional.
Hasta hace poco tiempo los descubrimientos de civilizaciones antiguas, incluso la romana, tuvieron lugar en la parte alta que rodea a Saldaña, y muy principalmente, en las inmediaciones de la “Morterona”, pero hace unos pocos años, también en la parte baja y llana de la Vega, han tenido lugar descubrimientos de esta clase destacando el habido en término de Pedrosa de la Vega, junto a Saldaña, del extraordinario hallazgo de una extensa y bien trazada ‘Villa” romana con mosaicos geométricos y figurativos realmente hermosos y muy bien conservados, así como monedas, arreos, cerámicas, vidrios, piedras, pinturas, etc., que la hacen considerarse como uno de los más importantes descubrimientos de la península. Recientemente se han hallado, junto a esta Villa romana, unos enterramientos íberos, con hachas y otras armas y utensilios de clara procedencia íbera.
En los primeros años de la invasión romana, los “saldanienses” combatieron con denuedo y
heroísmo en la defensa de su territorio y, unidos a sus hermanos de tribu, los palentinos, derrotaron a famosos cónsules y pretores romanos, hasta que el genio militar de Scipión logró vencer la feroz resistencia en este pequeño rincón y dominar a estas bravas gentes.
De Saldaña hablan Columela y Pomponio Mela, cuando dicen que a esta Villa acudían los romanos por la calzada de Lacóbriga, para enriquecerse con el lino que producían sus fértiles vegas.
El el Catálogo Monumental del la Provincia de Palencia, se lee:
~Cabeza de los pueblos zalenos entre los vacceos, la contigüidad territorial con los cántabros fué también contigüidad histórica. Destacóse en la lucha contra los romanos, ves Saldaña un inmenso yacimiento de restos cerámicos, numismáticos, guerreros, suntuarios, miliarios y funerarios. En los tiempos celtíberos se acuñaron allí monedas con cabezas de rágulos, jinetes con palmas
victoriosas y letras rúnicas iniciales de Saldania”.
La dominación visigoda fué importante y dilatada en Saldaña a la que Leovigildo c~íxiu~1ú sar~~ientamente, por nosometerse sus habitantes a la herejia aríian~, y para perpetuar este hecho y consolidar su imperio sobre los saldañeses, acuñó moneda -el primero de los reyes que lo hizo en España- con la efigie del rey y la leyenda: “Leovigildus Rex Saldania Pius”. Los reinados deWiterico y Chindasvinto tuvieron gran importancia en esta Villa y comarca, y también estos reyes acuñaron moneda interesantísima, con la inscripción: “Saldania Pius”. Entre otros sitios, en el Museo de Barcelona, se encuentran ejemplares de estas monedas.
Según Argaiz, la fundación del famoso Monasterio de Valcavado, junto a Saldaña, fué en esta época visigoda, sobre el año 641 , yen la que intervino Eulogio, obispo de Palencia. Algunos suponen que esta fundación se debe al propio rey Chindasvinto y su esposa. Este Monasterio perteneció a la Orden Benedictina en toda la Edad Media. En él vivió y murió San Beato de Liébana, destacado autor de los famosos comentarios del Apocalipsis, escritos y miniados en este Cenobio. Como reliquia de
este santo, existe en el Santuario de Ntra. Sra. del Valle el antebrazo derecho momificado, en precioso relicario.
La dominación árabe de estas tierras, aunque importante, fué breve por la temprana reconquista Øe Saldaña por Alfonso 1, el Católico, casado con Ermesinda, hija del rey astur D. Pelayo. Esta conquista de Saldaña y su Castillo a los moros fué atribuida, según tradición, a la impetrada ayuda de la Virgen, y en memoria de esta victoria, el rey Alfonso 1, mandó erigir una ermita en los aledaños de la Villa, donde tenía instalado su campamento, bajo la advocación de la Virgen del Valle.
Desde remotos tiempos, Saldaña fué gobernada por Condes, personajes que hicieron historia y que dieron importancia y gloria a esta Villa, y que hicieron realidad el viejo y conocido dicho saldañés:
“Antes hubo Condes en Saldaña, que reyes en España”, lo que prueba la importancia, antigüedad y relieve de nuestro pueblo.
El origen del Condado de Saldaña nos es más conocido por leyenda que por los documentos encontrados; puesto que ya en el Romancero se cita, como titular de él a Sancho Díaz. El P. Mariana nos narra el nacimiento, en este Castillo, del legendario Bernardo del Carpio, el héroe de Roncesvalles, hijo de ilícitos amores del Conde de Saldaña y señor del Castillo, Sancho Díez, y doña Jimena, hermana del rey D. Alfonso II, el Castc,, Así canta este hecho el
romance:
“En los reinos de León “Muchas veces fueron ¡untos
el Casto Alfonso reinaba: que nadie lo sospechaba;
hermosa hermana tenía, de las veces que se vieron,
doña Jimena se llama, la Infanta, en cinta quedaba,
Enamorose de ella de ella naciera un Infante,
el Conde de Saldaña, como la leche y la grana;
más no vivía engañado Bernardo le puso nombre,
porque la Infanta le ama.” por la desdicha mala...
Este antiguo y dilatado Condado saldañés representó un espíritu de independencia frente al poderío de los reyes leoneses y, justamente con los Condes Castellanos, contribuyó poderosamente a la fundación, independencia y ensanchamiento de Castilla, dando grandes hombres a la patria en ciernes y contribuyendo señaladamente a forjar la historia española de aquellos tiempos.
Ya en la primera mitad del siglo X aparece Pedro Muñoz, que crea un importante Señorío, con cabeza en Saldaña,
logrando de Ramiro II el título de Conde de Saldaña, y reseñando en algunos de sus documentos “por la gracia de Dios”.
En demostración de la importancia de Saldaña en esta época, reseñamos unos párrafos de la conferencia del insigne historiador Fray Justo Pérez de Urbel pronunció en el Salón de Actos de la Fábrica de Armas de Palencia, en Diciembre de 1 .945, con motivo de la festividad de Santa Bárbara: “El tríptico son las tres localidades de las que irradia por las llanuras del Carrión y del Pisuerga el movimiento repoblador y colonizador, son, en el norte, SALDAÑA,
de la cual se puede considerar Carrión como una continuación y un avance; en el Centro Monzón, y en el Sur, más cerca del Duero, Dueñas’Ç Más adelante sigue: “SALDAÑA encarna otra significación bien distinta: es antileonesa, pero sin perder su personalidad. Sus Condes, perpetuamente rebeldes contra el rey de León, se alían y emparentan con los Condes de Castilla. Las dos Casas van siempre unidas, pero sin que SALDAÑA llegue a
dejarse absorber. El antileonismo de sus Condes es tal que no dudan en pactar con los mismos musulmanes. A pesar de estas tendencias tan diversas, tanto Dueñas como SALDAÑA y Monzón representan un momento
heroico de la historia palentina. Son tres focos de vida económica y vida social’Ç Y más adelante continúa:
“Pronunciar estos nombres es evocar el castillo, el mercado, el concejo, el santuario, donde acudían las gentes de las gran/as que iban haciendo en toda la extensión de los Campos Góticos. El
monasterio y la fortaleza surgen simultáneamente; la fortaleza para protejer la vida material y el monasterio para fomentar la vida espiritual.’ junto a Dueñas, la Abadía de 5. Isidro; junto a Monzón, la de Santa María de Husillos, y/unto a SALDAÑA, la de 5. Román de Entrepeñas. La iglesia con sus reliquias de santos, los castillos con sus muros, sus fosos, sus almenas. Y de esta suerte se realiza una labor silenciosa, pero digna de la epopeya. Muchos monjes guerreros caen en aquella labor de creación, pero otros vienen a reemplazarlos y, al fin la tierra queda definitivamente libre y agregada a la Civilización Cristiana”.
El castillo saldañés.- Algunos investigadores suponen, por vestigios en él encontrados, que nuestro Alcazar fué morada de romanos, más tarde de visigodos y también de los árabes, y donde éstos se hicieron fuertes hasta que Alfonso 1 lo conquistó para la cristiandad. Este Castillo, testigo y protagonista de nuestra mejor historia, se encuentra hoy en ruinas, más por la incuria de los hombres que del tiempo, pero que en otro tiempo sirvió de mansión de reyes y de personajes señeros de nuestra legendaria historia. Aquí murió la reina Doña Urraca, hija de Alfonso VI, el 8 de marzo de 1.126, por circunstancia en la que no todos los historiadores están de acuerdo, siendo su cuerpo trasladado a León, donde reposa en el Panteón de Reyes de la Basílica de 5. Isidoro. Dos años más tarde, en 1.128, nuestro Alcázar se viste en esta ocasión con sus mejores galas para celebrar los esponsales de D. Alfonso VII, el Batallador, con Doña Berenguela, hija de D. Berenguer III, el Grande, Conde de Barcelona, y de Doña Dulce, Condesa propietaria de Provenza. Durante estas fiestas nupciales, y como festejo nuevo y señalado, celebrose una corrida de toros, primera fiesta taurina de que se tiene noticia de las celebradas en España, según refiere Fernández de Moratín en su Carta Histórica” al Principe Pignatelli, y que corrobora D. Luis Aguirre Prado, en “El Ruedo” del 24 de julio de 1 .969, al decir: “Vigencia del alarde taurino de todas las fiestas de carácter nacional o religioso, a partir de 1.928, cuando el rey Affonso VII matrimonió en Saldaña”. Otras visitas y hechos dignos de cita acaecieron en este Castillo, pero que no reseñamos porque su enumeración nos llevaría a extender esta reseña más de lo que nos hemos propuesto.
El condado de Saldaña unido a la Casa del Infantado.- La fecha de concesión del título nobiliario de este Condado a la Casa del Infantado, no parece muy segura, pero se cree se debió a concesión de Enrique IV, con motivo de la boda de Doña Mencía, tercera hija del Marqués de Santillana, con D. Beltrán de la Cueva, Duque de
Alburquerque, y para el primogénito del Marquesado. Es el primer título que se dió para los primogénitos de los Grandes de España, y tiene la especialidad de grandeza nata. El primer Conde de Saldaña, con título de nobleza, fué dado a favor de D. Diego López de Mendoza, Marqués de Santillana, quien después habría de unirlo al de Duque del Infantado.
Merindad de Saldaña.- Saldaña, que el de la Edad Media ostentó el título de Condado y ejerció gran influjo en el triunfo de la Reconquista y en la fundación y ensanchamiento de Castilla, a lo largo de su historia la vemos siempre encabezando circunscripciones político-administrativas, y al constituírse las merindades se fijó en esta Villa la sede de la novena merindad de Castilla. Esta merindad de Saldaña, la formaban, con esta Villa como cabeza, otros 1 93 pueblos y lugares, que abarcaban la comarca y tierra saldañesa, con la Valdavia, la Peña, la Villa de Cea
y su tierra, y gran parte de la comarca de Sahagún. Entre estos lugares les había solariegos, de realengo, abadengo, de behetría, etc. Era una de las Merindades más amplías e importantes de Castilla.
Comunidad de Villa y Tierra.- La forman, con Saldaña, otros 25 pueblos de su tierra. De fundación antiquísima y con misiones y cometidos importantes, que sufragaban con las rentas de los muchos bienes de tierra y ganados que poseían.
Con la desamortización sus bienes quedaron reducidos a unas láminas o títulos del Estado, que no les permitía ya atender a todas sus amplias e importantes actividades, quedando después reducido a la organización de la “Rogativa de los 25 Lugares”, en la que procesionalmente acudían los 25 pueblos que componen la Comunidad, con Saldaña a la cabeza, en el mes de mayo de cada año, al Santuario de la Patrona Ntra. Sra. del Valle, asistiendo con la imagen de más devoción de cada pueblo, y con sus cruces, pendones y estandartes, y una vez en la Ermita se celebra una Misa con sermón, en honor de la Patrona, que a su final llevan en procesión alrededor del Santuario para, a su final hacer el ofrecimiento de productos y ganados. Se atribuye el origen de esta Comunidad y Rogativa, que se viene celebrando desde tiempo inmemorial, como consecuencia de una gran calamidad que asolaba a la zona, pero que respetó a estos pueblos que impetraron a la Virgen su divina protección, y en prueba y agradecimiento de este favor prometieron acudir en procesión, todos los años, ante la Patrona para pedirla nuevas gracias.
Mercado y Ferias. - El origen del Mercado saldañés data de 1.502, según Carta de su Fundación, en pergamino, dada por el Duque del Infantado y Conde de Saldaña, que comienza así: “Yo D. Diego Hurtado de Mendoza y de Luna, Señor de las Casas de Mendoza y de la Vega, Duque del Infantado, Marqués de 5 antillana, Conde del Real de Manzanares et de Saldaña, por hacer bien et merced a vos el Concejo, a los regidores oficiales et omes buen os de la my villa de Saldaña et sus barrios es my voluntad que agora et de aquí adelante para siempre jamás haya de ayer eta ya en esa dicha my Villa un mercado franco de alcavala el martes de cada semana de todas e cualquier cosas que en el dicho mercado por todo el dicho día se vendieren por cualquier personas de cualquier estado e condición que sean tanto que no sean vecinos fin moradores de la dicha villa de Saldaña nin de sus barrios de guisa de todas e cualquier cosas así pan como ganados e otras cualesquier cosas muebles e semovientes...” Este documento se encuentra en el archivo del Ayuntamiento de Saldaña.
Hay varias Ferias en esta Villa, casi todas antiguas e importantes, pero la que merece destacarse por su antigüedad es la
de S. Miguel, de septiembre, fundada en tiempos del rey D. Juan II de Castilla, padre de Isabel la Católica, y probablemente por él, y confirmada después por dos Provisiones de los Reyes Católicos: una de fecha 1.485 y otra de 1 .489. Estos documentos obran también en el Ayuntamiento saldañés.
Igualmente la feria de 5. Juan y 5. Pedro es de fundación remota, ya que en un documento de 1 .732, se dice: “que de inmemorial tiempo a esta parte se ha celebrado en esta Villa un mercado en el día de martes de cada semana, y en los
de S. Juan y 5. Pedro delmes de junio de cada año al que concurren de todos estos contornos con todo género de granos, ganados, paños... y otras mercancías...
Todas las demás Ferias saldañesas -de Las Candelas, San José, San Isidro, Santiago y Santa Ursula- fueron establecidas en el pasado siglo.
Puente de piedra. - El largo y bien trazado Puente de Saldaña, de 23 ojos, atribuido a los romanos, aunque notablemente reforzado en tiempos de Felipe II, según consta en documentos obrantes en el archivo municipal saldañés.
Plaza Vieja.- Sin duda la parte más antigua de la Saldaña actual, verdadera joya histórico-artística de la Villa; es una plaza rectangular totalmente porticada, y con heráldica en muchos de sus
porches y fachadas; ejemplar casi único en nuestra patria de tales características.
Un ilustre Catedrático de Historia de la Universidad de Madrid, gran buceador de los archivos españoles, ha encontrado un documento del siglo XII, en la Biblioteca Nacional, en el que ya se cita a esta Plaza. Ella fué protagonista y testigo de muchos de los acontecimientos de nuestra Villa y en ella vivieron las familias de más renombre y linaje que aquí habitaron, como los Escando, los Vega, Lamadrid, Cartagena, Eraso, Ossorio, Santander, Gallo, Gómez de Vega, Urizar de Aldaca, etc. etc. Lástima que a esta Plaza no se la haya hecho la adecuada y auténtica restauración que está pidiendo con premura.
Templos saldañeses.- Una prueba más del esplendor de Saldaña en el pasado, la tenemos en la importancia y número de sus Templos, que llegó a poseer hacia finales de la Edad Media, hasta 12 Iglesias y Parroquias, aunque actualmente han desaparecido gran número de ellas.
En la actualidad existen: La Iglesia de Santa María en San Pedro, parroquia, con la imagen de la Virgen de Valf río, procedente de otra parroquia, que es una buena talla, de autor desconocido. Posee otras tallas, sepulcros, lápidas y pinturas que suponen algún valor.
Iglesia de San Miguel, la parroquia actual, amplio templo de tres naves, con gruesas columnas de piedra, y estilo románico, al igual que sus arcadas, aunque existen adosamentos de época posterior Este templo posee esbelto retablo central, con bellos paños en relieve, con diversas escenas religiosas. En un lateral existe la que fué capilla de los Calderón-Santander-Eraso, llamada también de la Transfixión, hoy convertida en sacristía, con precioso retablo plateresco del siglo XV ó XVI, con notables y valiosas tallas gótico-flamencas, de la Piedad, Nicodemo y José de Arimatea, todas de la misma época y atribuidas a Siloé. Existe otra capilla, de los Santander-Ossorio, hoy del Marqués de la Valdavia, cortun sepulcro en el centro, con relieves finos y de estilo plateresco. El retablo de esta capilla, también plateresco es de la mejor época, con nueve huecos, donde se cobijan otros tantos grupos y esculturas sueltas góticas y renacentistas de gran valor arqueológico. Se encuentra también en esta Iglesia el Santo Cristo del Amparo, un imponente crucifijo del siglo XVI, de tamaño natural, bellamente patinado, yde un puro estilo gótico. El altar donde se encuentra enmarcado este Cristo es un magnífico ejemplar barroco. Posee este Templo una magnífica Custodia, estilo herreriano, de fecha 1 .638.
Santuario de Ntra. Sra. del Valle, bello templo erigido sobre el
primitivo del siglo VIII. La imagen de la Virgen es de madera de pino, pequeña, bizantina, de un policromado sencillo. Su devoción es grande en toda la región. En esta Ermita se venera también un Cristo crucificado de tamaño natural, que es una hermosa talla de estilo castellano. Se guarda aquí, en artístico relicario, el antebrazo derecho, momificado, de San Oveco, o San Beato de Liébana, autor de los famosos comentarios del Apocalipsis, cuyos miniados llaman poderosamente la atención por su perfección y colorido. Estos “Comentarios” fueron escritos y miniados en el histórico Monasterio de Valcavado, cerca de Saldaña, hoy ya desaparecido. La fundación de la Capellanía de Ntra. Sra. del Valle es de fecha 10 de diciembre del 1 .655, siendo Obispo de León, Fray Juan del Pozo, y con el haber anual de cien ducados. La Carta fundacional de esta Capellanía es de una bellísima redacción.
Iglesia de San Martín del Obispo, barrio de Saldaña, que posee un estupendo y valioso retablo, juntamente con otras esculturas.
Otras Iglesias saldañesas, hoy desaparecidas:
Santa María del Castillo, que fué parroquia, y que estuvo emplazada en término de San Juan, cerca de la actual Cerámica “San Juan”, en la falda del Castillo.
Santa María de Valf río, también parroquia, y que se levantaba en la finca denominada “Cabildo” junto al actual chalet del Sr. Peña.
San Juan (Ermita o Capilla>, que pertenecía a la parroquia de Santa María del Castillo. Antes fué monasterio.
Nuestra Señora de la Misericordia (Capilla del Hospital) -fundada en 1 .502- que pertenecía a la Parroquia de San Pedro.
Iglesia del Espíritu Santo, emplazada en el solar que hoy ocupa el Teleclub, que pertenecía a la Parroquia de San Miguel, y en recuerdo de ella existe una bella Cruz de piedra.
Capilla del Monasterio de Mínimos, ubicada donde hoy está el Cementerio.
Ermita de San Lázaro, que estaba emplazada junto al Callejón del mismo nombre, próximo a la casa solar del Marqués de la Valdavia.
Capilla de San Esteban (propiedad del Ayuntamiento), que debió estar situada en la Plaza Vieja, donde tuvo también su domicilio el Ayuntamiento saldañés. El San Esteban de esta Capilla, se encuentra ahora en la Iglesia de San Miguel.
Partido Judicial de Saldaña.- Siguiendo la tradición de la Villa, como cabecera natural de su tierra comarcana que fué siempre, al crearse los Partidos Judiciales, en España, en 1 .834, correspondió a Saldaña uno de ellos, al que quedaron adscritos 55 Ayuntamientos con 117 pueblos. Hubo en distintas épocas transformaciones y supresiones de Juzgados, pero a Saldaña no le afectó en ninguna de ellas, hasta que se dictó la última reforma judicial, en fecha reciente en que fué suprimido, aunque permaneciendo como Juzgado Comarcal.
Cruces de piedra en Saldaña y su Comarca.- En Saldaña, en el solar donde se levantaba la Iglesia del Espíritu Santo, se levanta hoy una bien labrada Cruz en su recuerdo.
Quintanadiez de la Vega: Existe aquí un precioso y bien conservado Crucero, con una columna dórica, en el centro, rematada por una pequeña cruz, y rodeada de cuatro columnas, también de piedra, a las esquinas.
Renedo de la Vega: Cruz de piedra del siglo XVI, sobre escalones del mismo material.
Villambroz: La Cruz de este pueblo data del siglo XVIII.
Algunas Cruces Parroquiales de la Comarca Saldañesa.- En San Llorente del Páramo, existe una maravillosa pieza del siglo XVI, de plata y estilo renacimiento.
En San Martín del Valle hay otro buen ejemplar, también del siglo XVI, de estilo renacimiento y de plata bien labrada.
Del siglo XV, de plata y estilo gótico, existen sendas Cruces parroquiales en Villambroz, Villarrodrigo y en Renedo de la Vega. Esta última procedente del Monasterio Cisterciense de Santa María de la Vega, hoy casi derruido.
Y hecha ya esta esquemática exposición de Saldaña y su zona, sólo resta lanzar la idea para que por quien proceda, se establezca algún
museo, o exposición permanente que recoja y muestre recuerdos, vestigios, reliquias y documentos, tanto históricos como artísticos y costumbristas, que se encuentran diseminados por diversos sitios, tanto oficiales, como religiosos y hasta particulares, procedentes o relacionados con esta Villa y comarca, para ser mostrados a la pública admiración, de propios y extraños, y en las mejores condiciones de seguridad, y para que lo que hay diseminado de aquí por tantas partes, vuelva a su zona de origen, y lo que aún se conserva, no desaparezca.
Uno de los museos que propugnamos es el de arte religioso, en el que se recogieran las imágenes y piezas artísticas de cierto mérito, que hoy se encuentran en iglesias y casas parroquiales de los pueblos casi ya deshabitados, y que no sean de culto y devoción permanente, concentrándolas en una de las Iglesias saldañesas. donde, bajo cristales y vitrinas de seguridad, pudieran ser expuestas al público para su vista y veneración. Estos objetos aquí guardados, podrían ser retornados al pueblo propietario, el día de la función o fecha señalada en que fuera precisa su presencia para los actos religiosos tradicionales o extraordinarios, reintegrándoles de nuevo al museo una vez celebrados. Creo que de esta manera la posibilidad de contemplación y adoración por los respectivos feligreses, dada la constante relación de toda la comarca con Saldaña, es más permanente, y la seguridad de estas piezas artísticas, más completa.
Otro museo que podría instalarse, sería el de arte e historia saldañesa, en el que se recogiera y concentrara las numerosas muestras y vestigios de las distintas civilizaciones que han hollado nuestra tierra; los objetos existentes en museos y particulares, que pudieran lograrse, y que sirvieran de testigos ciertos de nuestro pasado, y los legajos y documentos aquí existentes, y los que pudieran lograrse, en que hagan referencia al acerbo histórico de Saldaña y toda su zona. Este museo podría instalarse en alguna dependencia del Ayuntamiento.
Y más adelante podría intentarse el establecimiento de otro museo de objetos, útiles y aparatos de las distintas profesiones artesanas que desde antiguo se desarrollaron aquí: agricultura, trabajos de lino, manipulación de la Iana, cerámica, etc. etc.
Como esta reseña vá dirigida a los saldañeses, tanto de la Villa como de la comarca, y a cuantos tienen o han tenido alguna relación, de cualquier signo, con Saldaña, el firmante quedaría agradecido si’por parte de alguno de sus lectores se le indicara cualquier sugerencia o aportación, tendente a alguno de los fines expuestos, para poderlo hacer llegar a quienes, por su cargo o condiciones, estén en mejor situación para convertirlo en pronta y feliz realidad.