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FIESTA DE LA TRILLA 2004- CASTRILLO DE VILLAVEGA

Amigo Jesus:  Soy Félix, de Castrillo de Villavega. Ayer domingo se celebró la fiesta de La Trilla y quiero enviarte el reportaje con los actos celebrados, para que lo insertes en la página Vegavaldavia.

Félix

Como se viene celebrando todos los años, el domingo día siete de este mes de agosto, se celebró la fiesta de La Trilla en Castrillo de Villavega.
El motivo es rememorar las formas de como nuestros antepasados realizaban las faenas de la recolección, cuyos veranos eran eternos y llenos de fatigas, con calamidades ininterrumpidas durante tres meses...
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En la mañana se realizan pruebas de destreza en la siega, por los mayores que recuerdan con nostalgia los años idos y los sudores pasados.
Los segadores de la hoz, que Rosalía de Castro remarcó a los castellanos que daban trabajo a los gallegos, diciendo:

Castellanos de Castilla,
tratad bien a los gallegos;
cuando van, van como rosas;
cuando vienen, como negros.
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Los señores feudales podían prescindir de la mano de obra gallega, porque ya disponían de maquinaria: la celebérrima máquina segadora Ajuria, que tan buena rastrojera dejaba...
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Y detrás las espigadoras. La palabra demuestra lo necesario de la hacienda, para que no se desperdiciase ni un grano:
La zarzuela hizo famosas a estas mujeres...

La espigadora, con su esportilla,
parece la sombra de la cuadrilla
y va pasando con los segadores
los mismos sudores
del hombre que siega y que trilla...
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Félix

Purriendo la mies para cargar el carro. Purrir, = apurrir: Una palabra que según el diccionario de la Real Academia Española dice: alargar, alcanzar algo para dárselo a otro. Así pues, el agostero de abajo, con el horcón, le alarga la mies al agostero de arriba para cargar el carro.

En aquellos años era el orgullo de los buenos agosteros enseñorearse con el carro muy bien cargado: las bolsas bien repletas y después de las varas altas, la vuelta de ala que casi cubría a las bestias del tiro. El mozo de mulas en la viga y el cargador arriba que, si durante el camino iba dormido, al pasar por el pueblo asomaba la cabeza para demostrar al público observador que había sido él el autor de tan bella estampa.

Ya en la era había que descargar para esparcer la trilla. El día caluroso y el sudor regando los campos áridos y secos, lo que hacia necesario que la aguadora estuviera en todas las partes para remediar la sed...
Félix
Llegó la hora de comer. Los animales tiene que descansar y también reponer energías. El agostero lleva a las mulas a dar agua al abrevadero. En aquellos años, a estas horas, era bella la estampa de la plaza Mayor, donde estaba el pilón del caño y allí abrevaba todo el ganado mular da la parte media del pueblo.

La comida este año fue campestre. Unos 500 comensales nos congregamos en el lugar adecuado a tal fin, en los merenderos del pueblo, bajo la arboleda del plantío del Puente Canto.

La perola era de dimensiones "pantagruélicas", como así fue la comida, de ambiente castellano; un cocido que nos chupamos los dedos: la sopa, los garbanzos, el chorizo, la carne, el pato de cerdo, la oreja, etcétera, que fue regado con el vinillo de la zona... ¡superior! Pichorrilla, pero muy bueno; colaba sin pensarlo. De postre melón y sandia a tutiplén, y para recordar lo bien que hemos comido, un vasito de aguardiente con café, para que ayudase a la digestión.
No sé si la fiesta campía siguió, porque yo me quedé dormido a la sombra de los árboles del Puente Canto.

AL PUENTE CANTO DE MI PUEBLO

Ojos petreos que de incansable mirar
sueñan el rumbo del agua viajera,
permitiendo firme la carretera
porque el tráfico raudo pueda pasar.

Nostalgia de viajes allende del mar
del ciclopeo ser que constante espera,
servir con amor la acción pasajera
sin tener a cambio nada a compensar.

Puente Canto de mi pueblo: Mi amigo
y fiel servidor de todas las gentes,
con esa estampa señera y tu brillo

eres orgullo de todos los puentes;
por agradecer tus servicios digo:
¡gracias!, en nombre de todo Castrillo.

Félix Abad Sánchez

 

 

 

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